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La televisión en el III Reich





“Achtung, achtung! Dies ist der Fernsehsender Paul Nipkow. Wir freuen uns über die Volksgenossen und Volksgenoss des von TV-Lounges von Groß-Berlin mit deutschem Gruß, Heil Hitler”. Así empezaban cada día las emisiones de la Fernsehsender Paul Nipkow Berlín, la primera y única emisora de televisión del III Reich.










Había empezado a emitir sus señales de prueba el 18/04/1934. Casi un año después el Director de Retransmisiones del Reich, Eugen Hadamovsky, inauguraba el canal con un discurso en directo frente a decenas de periodistas acreditados: “En éste preciso momento la industria retransmisora es llamada a cumplir la gran y sagrada misión de grabar la imagen del Führer en cada corazón alemán y que nunca sea borrada.”

Las aplicaciones militares de la incipiente TV dependía del Ministerio de Transporte del Reich; las cuestiones técnicas era competencia del Ministerio de Correos y los contenidos de educación y propaganda los controlaba Goebbels.





Deutscher Fernseh Rundfunk (DFR) Fernsehsender Paul Nipkow (1935-1944)

  • Hace 5 años
  • 9.665 visualizaciones
Deutscher Fernseh Rundfunk (DFR) Fernsehsender Paul Nipkow(1935-1944)



Sin embargo, sólo unas pocas decenas de alemanes, la mayoría industriales y altos rangos del Partido NSDAP, tenían en sus casas una de éstas primigenias y caras televisiones que costaban 650 Reichsmarks. Un aparato mucho más caro que las populares radios Volksempfänger VE301 que costaban 76 Reichmarks (en 1938 las DKE38 costarían 35 RM). Los ciudadanos de a pie que querían ver los programas de la Paul Nipkow tenían que acudir a un salón público y compartir junto con otras 20 o 40 personas una pequeña pantalla de 19,5 cm x 22,5 cm. (otros modelos, como el Loewe FEB de 1935, tenía una pantalla de 16 cm x 19 cm). Junto a los aparatos siempre había un técnico que regulaba el contraste del aparato, subía o bajaba el sonido o ajustaba la imagen.

En el otoño de 1935, Berlín vio cómo se inauguraba en la calle Leipziger Strasse nº 13 el mayor salón de televisión de la ciudad: el Fernseh-Grossbildstelle der Deutschen Reichpost. Con una capacidad para 300 personas, la imagen de la televisión era ampliada mediante proyectores de cine y tenía un tamaño de 3 x 4 metros. Sin embargo éste nuevo invento gozaba de un éxito relativo y los propios miembros del gobierno seguían prefiriendo la radio como principal medio de comunicación y propaganda.




Fernsehen im 3. Reich Teil 1.

  • Hace 6 años
  • 30.362 visualizaciones







Para 1936 había 27 Fernsehstuben públicos por todo Berlín. Los salones de television más importantes se encontraban en la Leipziger Strasse 13 (Fernseh-Grossbildstelle der Deutschen Reichpost, Berlin W66), Postdamer Strasse 72a (Sportpalas, Berlin W57), Palisandenstrasse 90 (Berlin NO18), Geisbergstrasse 7 (Oficina Reichpost, Berlin W30), Belle-Alliance Strasse 81 (Berlin SW61), Müllerstrasse 146/147 (Berlin N65), Artillerienstrasse 10 (Berlin N, Postfuhramt), Berliner Strasse 62 (Haus des Rundfunks, Berlin-Charlottenburg I), Goethestrasse 2/3 (Berlin-Charlottenburg II), Hauptstrasse27 (Berlin-Schöneberg), Richardstrasse 119, Bergstrasse 1 (Berlin-Steglitz), Dottistrasse 12 (Berlin-Lichtenberg), Wollankstrasse 134 (Berlin-Pankow) y Am Kanal 16 (Berlin-Potsdam).





Deutscher Fernseh-Rundfunk

  • Hace 4 años
  • 7.972 visualizaciones
Achtung, Achtung! Fernsehsender Paul Nipkow. Wir begrüßen alle Volksgenossen und Volksgenossinnen in den Fernsehstuben ...





Paul Nipkow solía emitir diariamente de 20:00 a 22:00 hs. El canal siempre empezaba sus emisiones de la misma forma. De una pantalla en negro surgía el águila imperial en blanco, unos círculos concéntricos la rodeaban y debajo aparecía el nombre “Deutscher Fernseh-Rundfunk”. Entonces aparecía la bella presentadora Ursula Patzschke-Beutel quien daba la bienvenida a los televidentes alemanes, con el saludo: “Achtung, achtung! Ésta es la emisora de televisión Paul Nipkow. Damos la bienvenida a los camaradas en los salones de televisión del Gran Berlín con el saludo alemán, Heil Hitler.”

Su programación combinaba obras de teatro con números de vodevil, entrevistas, películas, pequeñas actuaciones musicales, conciertos y otros entretenimientos; poco a poco se amplía hacia los deportes, consejos domésticos, el teatro, etc, sin perder nunca de vista la voluntad adoctrinadora; es decir, que no solo se difunden las imponentes imágenes del Congreso anual de Nuremberg, sino que transmite constantemente la visión de una Alemania monolítica, aria y fuerte alrededor de Hitler.









Los JJ.OO. Berlín 1936 dieron un gran impulso al nuevo medio. Fue el primer evento transmitido en vivo por la TV en el mundo. Todos querían ver los principales actos de los juegos y sobre todo los reportajes que se desarrollaban en la villa olímpica. La cadena aumentó su programación de 2 a 8 horas diarias (de 10:00 a 12:00, de 15:00 a 19:00 y de 20:00 a 22:00) y se calcula que más de 160.000 personas acudieron a los salones de televisión para ver retransmisiones “en directo” de las pruebas principales de los juegos. Éstos eventos eran grabados por los Fernsehaufnahmewagen, camiones con modernas cámaras en el techo y un complejo sistema de bobinas en su interior que permitían emitir con un retraso de 4 minutos.

Tras los juegos, la programación continuó siendo de 2 hs y media diarias, siempre empezando con la locución de Ursula Patzschke-Beutel. La misma presentadora cerraba cada emisión esperando que los programas hubieran sido del agrado de los televidente e instándoles a escribir a la cadena de no ser así. Luego, con una contagiosa alegría, añadía: “Nos vemos en la próxima emisión. Heil Hitler!”
Los equipos de TV no cubrieron la guerra; lo que hacía era sólo emitir noticiarios y los comunicados oficiales. En esos momentos hacía tiempo que Joseph Goebbels había perdido interés por el medio televisivo. Y el personal de la emisora berlinesa tenía miedo que interrumpiesen las emisiones por culpa de la guerra. La máxima aspiración para todo el mundo era ser "importante para la guerra, indispensable, por lo que la TV decidió entretener a los soldados.

Como el estudio era muy pequeño, la emisora se trasladó al anfiteatro de Kupelsart; gracias a la cobertura de los JJ.OO. de 1936 había cables por todos los sitios. Lo único que tenía que hacer el personal de la emisora era conectar las cámaras: en el anfiteatro cabían 20.000 personas.

Era un vodevil, donde se buscaba hacer sonreír a los soldados. Llegaban las enfermeras con las ambulancias y trajeron los heridos, y se hicieron más de un centenar de espectáculos. Los 600 platós que había en Berlín se pusieron a disposición de la Wehrmacht: sólo en Berlín 11 hospitales conectaron con la TV y las emisiones se hicieron a medida para este grupo de espectadores. La cosa funcionó y los productores se volvieron indispensables. El espectáculo siguió. Los equipos de filmación incluso pudieron hacer reportajes desde la retaguardia.

La idea de ofrecer distracción a los soldados también se ofreció a la Francia ocupada. La emisora de Paris emitía sus programas desde la torre Eiffel aprovechando las instalaciones francesas: fue el montaje más importante de aquella época y funcionó: el mando militar estaba muy contento de tener una fuente de distracción para sus soldados pero el objetivo principal eran los hospitales ya que querían que los soldados dejasen de pensar en la guerra". A partir de 1943 ya era casi imposible hacer emisiones diarias. Las emisiones sufrían muchos daños por los bombardeos aliados: ni siquiera las canciones de Ilse Berger podían esconder la realidad de la guerra; por eso, hacia fines de ese año París dejó de transmitir.

No hay manera de saber cuánto tiempo los programas de TV aligeraron las penas a los soldados alemanes, pero lo cierto es que la organización de radio y televisión dejo de funcionar el 19/10/1944, cuando la cadena se despidió de sus televidentes por última vez (las transmisiones, muy limitadas, siguieron casi hasta la caída de Berlín, pero por cable).

La TV alemana emitió durante 9 años bajo el patrocinio del III Reich, libre de la presión de las audiencias, pero ahora la guerra estaba llegando al corazón de Alemania, y muchos periodistas y técnicos de la Paul Nipkow debieron cambiar cámaras por rifles y micrófonos por granadas, aun sabiendo que lo que necesitaba el pueblo no era más guerra y muerte sino información y entretenimiento.

Durante muchas décadas pareció que las imágenes televisivas que se habían generado en el III Reich se habían perdido para siempre. La programación se basaba en programas en directo, porque no tenían tecnología de grabación. Pero ahora, en las catacumbas del Bundesarchiv de Berlín han aparecido 285 rollos de película de 35mm que son un testimonio de las primeras épocas del medio. Estas grabaciones tan valiosas se habían almacenado en las entrañas del archivo.

"Todo el material televisivo original proviene de la antigua compañía radiofónica del Reich, cuenta Hans Gunther Voight, del Archivo Cinematográfico Federal, después pasó al Archivo Estatal de Alemania del Este, y desde allí, donde estuvo muchos años sin ningún uso, fue a parar al Bundesarchiv y ahora hemos trabajado con este material y lo hemos copiado en otros soportes".




FOTO 1 - La actriz alemana Ursula Patzschke-Beutel daba la bienvenida a los televidentes alemanes al inicio de cada transmisión, y también hacía la despedida cuando terminaba la programación de la TV.


FOTO 2 - La emisora berlinesa de TV Paul Nipkow solía emitir diariamente de 20:00 a 22:00 horas. Empezaba sus emisiones de la misma forma: de una pantalla en negro surgía el águila imperial en blanco, unos círculos concéntricos la rodeaban y debajo aparecía el nombre “Deutscher Fernseh-Rundfunk”.

FOTO 3 - Detalle de las instalaciones y la antena de transmisión de la emisora Paul Nipkow, en Berlín.

FOTO 4 - Los JJ.OO. Berlín 1936 dieron un gran impulso a la TV, ya que fue el primer evento transmitido en vivo por la TV en el mundo. Todos querían ver los principales actos de los juegos y sobre todo los reportajes que se desarrollaban en la villa olímpica. Éstos eventos eran grabados por los Fernsehaufnahmewagen, camiones con modernas cámaras en el techo y un complejo sistema de bobinas en su interior que permitían transmitir con un retraso de 4 minutos.

FOTO 5 - Detalle de una de las 3 modernas cámaras de TV motorizadas, utilizadas durante los JJ.OO. Berlín 1936, lo que da cuenta de la avanzada tecnología desarrollada por los alemanes en este campo.

FOTO 6 - No todos los alemanes podían costear una TV hogareña. Los ciudadanos de a pie que querían ver los programas de la Paul Nipkow tenían que acudir a un salón público y compartir una pequeña pantalla de 19,5 cm x 22,5 cm . Junto a los aparatos siempre había un técnico que regulaba el contraste, subía o bajaba el sonido o ajustaba la imagen. 

FOTO 7 - Cuando la TV decidió entretener a los soldados, la emisora se trasladó al anfiteatro de Kupelsart (gracias a la cobertura de los JJ.OO. de 1936 había cables por todos los sitios. Lo único que tenía que hacer el personal de la emisora era conectar las cámaras), donde cabían 20.000 personas.
Era un vodevil, donde se buscaba hacer sonreír a los soldados. Llegaban las enfermeras con las ambulancias y trajeron los heridos, y se hicieron más de un centenar de espectáculos. Los 600 platós que había en Berlín se pusieron a disposición de la Wehrmacht: sólo en Berlín 11 hospitales conectaron con la TV y las emisiones se hicieron a medida para este grupo de espectadores.

FOTO 8 - Modelo de aparato de TV alemán de la época, marca Telefunken FE V (años 1936-1937)











Bibliografía:


Alejandro Martel Sieben. PS

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