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Los Campos de concentración japoneses en U.S.A.


Los campos de concentración en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial alojaron a unas 120.000 personas, en su mayor parte de etnia japonesa, más de la mitad de las cuales eran ciudadanos estadounidenses, por considerarlos personas sospechosas sólo por pertenecer a la etnia japonesa, y ante el temor de que de una manera u otra pudieran colaborar con el enemigo.


Parece ser que tras el ataque de Pearl Harbour perpetrado por tropas niponas, los japoneses comenzaron a ser vistos como una amenaza, tanto los japoneses de Japón como los ciudadanos estadounidenses de origen o ascendencia japonesa. La histeria sobre que los Nisei, nombre dado a los ciudadanos de origen japonés, estaban planeando un ataque militar llegó al extremo de crear estos campos de reubicación o internamiento, obligando a los ciudadanos a a vender sus negocios y sus casas para ser internados allí. La psicosis era tal que se esparcieron rumores de un levantamiento organizado por 20.000 nisei en San Francisco, así como otro de menor envergadura en Hawaii.

Entre Marzo y Octubre de 1942, se crearon hasta 10 campos de internamiento en diferentes estados de los Estados Unidos, variando la calidad de vida entre unos y otros. Irónicamente, una de las unidades de guerra más condecoradas de los Estados Unidos, el 442º Equipo de Regimiento de Combate que luchó en Europa en la II Guerra Mundial, estaba íntegramente formado casi en su totalidad por japoneses-estadounidenses, muchos de los cuales tenían a sus familias en campos de internamiento.

Aunque oficialmente se llamaban “campos de reubicación”, los campos estadounidenses como los europeos, estaban custodiados por fuertes dispositivos de seguridad en zonas alejadas de cualquier población y eran exclusivas para los japoneses, quienes en esa época eran tratados como sospechosos de espionaje y conspiración. Aunque no hay registros de trabajos forzados, muchos de los sobrevivientes denuncian que vivían en una situación muy precaria.

Cuando los campos cerraron entre 1946 y 1948, los japoneses fueron liberados y se les dio un billete de tren y unos cuantos dólares. No fue hasta el Gobierno de Ronald Reagan en 1988 que Washington pidió disculpas e indemnizó a cada superviviente de los campos de concentración con 20.000 dólares por los horrores vividos.






























Los campos de concentración en los Estados Unidos alojaron a unas 120.000 personas, en su mayor parte de etnia japonesa, más de la mitad de las cuales eran ciudadanos estadounidenses, en establecimientos diseñados a ese efecto en el interior del país, durante 1942 y 1948. El objetivo fue trasladarlos desde su residencia habitual, mayoritariamente en la costa oeste, a instalaciones construidas bajo medidas extremas de seguridad; los campos estaban cerrados con alambradas de espino, vigilados por guardias armados, y ubicados en parajes alejados de cualquier centro poblacional. Los intentos de abandono del campo en ocasiones resultaron en el abatimiento de los reclusos.

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Campo de Manzanar, California


ORÍGENES

La acción fue tomada en respuesta al ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra Mundial, donde Estados Unidos se incorporó tardíamente a las Fuerzas Aliadas contra el Eje Roma-Berlín-Tokio, pero fueron mayoritariamente las personas de etnia japonesa que vivían en la costa del Pacífico las que fueron sometidas a este internamiento.

Establecimiento de los campos

Inicialmente se pensó en obligar a los japoneses étnicos a vivir en una áreas seleccionadas en el interior del país, pero los pobladores de estas áreas protestaron contra la medida y se decidió internar a los prisioneros en campos especialmente creados para este fin.

Entonces, los japoneses étnicos, unos 110 mil, fueron obligados a vender sus viviendas y negocios en ocho días, aunque en algunas partes este tiempo se rebajó a cuatro días o se elevó a dos semanas. Al enterarse de esta medida, aparecieron compradores hostiles, que compraron las posesiones japonesas a precios muy bajos. En aquellos días, los japoneses étnicos poseían un 0.02% de la tierra cultivable de la costa Oeste, pero el valor de sus tierras, en promedio, era siete veces superior al del promedio regional. Cuando a un afectado por la medida se le negaron unos días adicionales para recolectar su cosecha, la destruyó. Inmediatamente fue arrestado acusado de sabotaje, este fue el mayor caso de sabotaje japonés reportado en Estados Unidos durante la guerra.

Muchos japoneses colocaron sus posesiones en almacenes, esperando reclamarlas después de la guerra, pero mientras tanto fueron vandalizadas y robadas. Algunos las arrendaron, pero los ocupantes luego se rehúsaron a pagar el alquiler. Algunos dueños de plantaciones descubrieron después de la guerra que sus trabajadores habían vendido los terrenos a terceros. Muchos que decidieron no vender sus propiedades, descubrieron después de la guerra que sus casas habían sido invadidas o que el Estado las había expropiado por no haber pagado impuestos.

Una vez finalizado el tiempo para la preparación, los japoneses étnicos fueron llevados a centros de reunión en trenes o autobuses, vigilados por guardias armados. En la mayoría de los casos, estos centros eran hipódromos, y los evacuados tenían que dormir en los establos.

Al final de mayo de 1942, los evacuados fueron instalados en campos rodeados por alambrado de púas. Dichos campos fueron llamados "centros de reubicación", pero las condiciones de vida allí eran ligeramente mejores que las de los campos de concentración.

En los campos, a cada familia se le entregaron placas con un número grabado para cada miembro, que fueron utilizadas para identificarse.

Un campo de internamiento fue el de Crystal City en Texas, donde se albergó entre otros a japoneses, japoneses-latinos y alemanes. En dicho campo los internados recibieron un trato agradable por parte de las autoridades estadounidenses. Por otro lado el campo de Tule Lake estuvo bajo un régimen más severo; se reservó para los descendientes de japoneses y sus familias que eran sospechosos de espionaje, traición o deslealtad, así como para líderes comunitarios, como sacerdotes o maestros. Otra familias fueron llevadas a Tula Lake al solicitar ser repatriadas a Japón. En este campo hubo algunas manifestaciones pro-japonesas en el transcurso de la guerra

El teniente general John L. DeWitt, comandante de la Defensa Oeste de los Estados Unidos, fue el encargado de internar a los japoneses étnicos. Aunque DeWitt comandó en la evacuación forzosa, inicialmente expresó su molestia por esta orden a un superior, alegando que:

"Un ciudadano estadounidenses es, después de todo, un ciudadano estadounidense".

De Witt también aseguro que sí era posible diferenciar a los extranjeros leales a los Estados Unidos de los no leales.

El Secretario de Guerra Henry Stimson estuvo de acuerdo con DeWitt, pero la histeria contra los ciudadanos de origen japonés pronto alcanzó los niveles militares y gubernamentales.

El 10 de diciembre de 1941, se esparció el rumor de que 20 mil nisei estaban preparándose para iniciar un levantamiento armado en San Francisco. Nisei es el nombre que los estadounidenses daban a todos los japoneses étnicos que vivían en América, aunque originalmente englobaba solamente a la primera generación de japoneses nacidos en el país. DeWitt pensaba arrestar de inmediato a todos los japoneses étnicos, pero el jefe local del FBI logró convencerlo de que la información era falsa.

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ampos de internamiento y otras instituciones de la War Relocation Authority en el oeste de Estados Unidos


Algunas organizaciones estadounidenses clamaron por el encarcelamiento de todos los nisei, entre las que destacan la Legión Americana y los Hijos Nativos del Dorado Oeste. El Secretario de la Armada Frank Knox añadió más pólvora a la histera anti-nipona al declarar que se había llevado a cabo una efectiva labor de quinta columna en Hawái, y al recomendar la evacuación de todas las personas con sangre japonesa de Oahu. No obstante, la declaración de Knox fue desmentida, confidencialmente, por personas cercanas al Presidente Roosevelt.

El congresista Leland Ford escribió a mediados de enero una carta recomendando que todos los japoneses "sean colocados en campos de concentración en el interior", asegurando que los japoneses étnicos naturalizados que realmente quisieron demostrar su patriotismo deberían estar dispuestos a aceptar este sacrificio. El Gobernador de Oregón Charles A. Sprague demandó más protección contra actividades extranjeras, haciendo énfasis en los japoneses residentes en la costa. Por su parte, el alcalde de Seattle, Earl Millikin, aseguró que aunque la gran mayoría de los japoneses étnicos no eran una amenaza, otros eran capaces de "quemar el pueblo" y facilitar un ataque aéreo japonés. El Gobernador de California, Culbert Olson]], también participó en la histeria asegurando que algunos residentes japoneses estaban comunicándose con el enemigo o se estaban preparando para formar una quinta columna.

A inicios de febrero, Los Angeles Times participó en incrementar la histeria contra los japoneses:

"Una víbora es una víbora, sin importar donde se abra el huevo. De la misma manera, un japonés-estadounidense, nacido de padres japoneses, se convierte en un japonés, no en un estadounidense".

Luego DeWitt ordenó que se realizasen cateos en las casas de japoneses étnicos, con el objetivo de incautar cámaras y armas "subersivas". Cuando el Fiscal General Francis Biddle alegó que era necesario presentar una posible causa de arresto, DeWitt aseguró que ser descendiente de japonés era una. No obstante, después de realizar varias búsquedas sin órdenes de registro, incluso en casas de ciudadanos estadounidenses, el FBI reportó que no se encontraron armas que pudiesen ser utilizadas para ayudar al enemigo, ni cámaras que estuviesen siendo usadas en labores de espionaje.

El 25 de enero de 1942, Biddle fue convencido por Stimson, que a su vez fue convencido por DeWitt, de establecer zonas prohibidas para los extranjeros de países enemigos, y zonas restringidas, donde los extranjeros podrían estar pero bajo vigilancia. Posteriormente, Biddle explicó que había aceptado porque creía que solamente los extranjeros se verían afectado, no los extranjeros naturalizados o los ciudadanos descendientes de extranjeros.

El 9 de febrero, DeWitt solicitó a Biddle incluir a Portland, Seattle y Tacoma en la lista de zonas prohibidas, lo que significaba la evacuación de miles de personas. Biddle se negó, alegando que no había recibido una justificación para acceder. Sin embargo, Biddle agregó que si esta evacuación era una "necesidad militar", la decisión debía ser tomada por el Departamento de Guerra, no por el Departamento de Justicia.

Casi de inmediato, el Presidente Franklin D. Roosevelt fue presionado por Stimson para que accediese al plan de DeWitt. Luego, una delegación del Congreso envió una resolución a Roosevelt solicitando la evacuación inmediata de los japoneses étnicos, sin distinguir entre extranjeros o ciudadanos.

El 14 de febrero, DeWitt recomendó formalmente la "evacuación de japoneses y otras personas subersivas de la costa del Pacífico. DeWitt aseguró:

El hecho de que no haya ocurrido algún sabotaje hasta la fecha es una indicación perturbante de que dicha acción ocurrirá.

El 17 de febrero, Biddle insistió ante el Presidente de que no tomase esta medida por última vez, argumentando que no había evidencia de un ataque inminente y que el FBI no tenía evidencias de algún posible sabotaje. El Director del FBI, J. Edgar Hoover, también le recomendó a Roosevelt que no evacuase a los japoneses, pero fue en vano.

El 19 de febrero, Roosevelt firmó la orden ejecutiva Nº 9066, autorizando al Departamento de Guerra para que deliniase áreas militares donde la permanencia de las personas sería decidida por el Secretario de Guerra Henry Stimson. Este último le aclaró a DeWitt que los descendientes de italianos no deberían ser molestados, y que solamente algunos refugiados alemanes debían recibir ser considerados.

Una apelación presentada por organismos de defensa de los derechos humanos intentó impugnar el derecho del gobierno a encerrar personas por razones étnicas, pero la Suprema Corte de los Estados Unidos rechazó la petición.

El 23 de febrero, un submarino japonés, I-17, disparó contra un almacen de combustible en Santa Bárbara, incendiando unos barriles sin provocar bajas. Al día siguiente, unidades del Ejército estadounidense en Los Ángeles se vieron afectadas por la histeria y dispararon sus armas anti-aéreas al cielo. El ruido sobresaltó a algunas unidades de artillería que también dispararon sus cañones, unas 1.430 cargas. Aunque posteriormente ese episodio fue llamado burlonamente la Batalla de Los Ángeles, en esos días sólo contribuyó a incrementar la histeria de la población.

El 2 de marzo, DeWitt estableció el Área de Exclusión Militar 1, que ocupaba el oeste de Washington, Oregón, California y la mitad sur de Arizona. El Área de Exclusión militar 2 ocupaba el resto de los estados mencionados. DeWitt no pudo iniciar de inmediado la evacuación porque se percató que no era considerado un crimen que un civil se negase a cumplir una orden militar. Stimson solucionó el problema creando una ley que condenaba a todo civil que desobedezca a un militar en un área militar a un año de prisión y a una multa de 5 mil dólares. El 9 de marzo, la ley fue presentada ante el Congreso, solamente un senador republicano se opusó, y nadie votó en contra de la ley. El 21 de marzo la ley fue firmada por Roosevelt y DeWitt finalmente obtuvo la luz verde para iniciar la evacuación forzosa de los Nisei.

El 31 de marzo de 1942, la Zona 1 se declaró fuera de límites para cualquier persona de ascendencia japonesa. De inmediato se ordenó que aquellos japoneses o descendientes de japoneses residentes que se preparasen para partir, sin especificarse su destino final y limitándose su equipaje a un bolso de mano. Aunque 7 de cada 10 étnicos japoneses afectados por la medida habían nacido en los Estados Unidos, la órden no hacía distinción sobre nativos o extranjeros.

También se pensó en internar a los extranjeros alemanes e italianos, pero se generaron tantas protestas que el gobierno estadounidense desistió de la idea, argumentando que la estructura económica de los Estados Unidos se vería afectada y que la moral de los ciudadanos descendientes de alemanes e italianos decaería.

Los campos de concentración de Estados Unidos utilizaron el nombre oficial de "Relocation Camps" o "Campos de Reubicación", un nombre eufemístico.

Para los efectos prácticos, el uso fue el mismo que los campos de concentración rusos, alemanes o ingleses.

La diferencia fundamental radica en que en esos campos fueron internados ciudadanos estadounidenses, cuyo único delito fue el ser japoneses de nacimiento o descendientes de japoneses o "Niseis" (nombre con el que los estadounidenses conocían a los ciudadanos de etnia japonesa).

También se internaron una gran cantidad de japoneses o hijos de japoneses, ciudadanos de países latinoamericanos en especial del Perú, tambien por el sólo hecho de ser japoneses de nacimiento o Niseis.

Recientemente, el Gobierno de Estados Unidos pidió disculpas por la enorme injusticia cometida contra esas, más de 100.000 personas que fueron tratadas de manera tan vil.


CAMPO DE GILA

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Ubicación: 72 Kilómetros al sureste de Phoenix, en el condado de Pinal, Arizona, cerca a Sacaton. Terrenos alquilados a la Reserva India de Pima.

Extensión: 6.800 Hectáreas divididas en dos campos: Canal y Butte.

Máxima población: 13.348 el 30 de Diciembre de 1942. Abierto el 20 de Julio de 1942.

Clima y medioambiente: Desértico, con temperaturas de 52º C. Grandes tormentas de polvo.

Población penal: 10.814 "nipo-americanos".

Situación Sanitaria: Diarrea, tuberculosis, fiebre del valle y otras menos importantes.



CAMPO DE GRANADA

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Ubicación: Prowers County, Colorado. 22 kilómetros al este de Lamar, 32 kilómetros al oeste de Kansas. Comprado a un propietario privado y ubicado en una colina a 1.100 metros sobre el nivel del mar.

Extensión: 600 hectáreas.

Clima y medioambiente: Campo árido y polvoriento.

Población penal: 7.319 reclusos. 6.285 americanos, la mitad de origen rural y el resto urbano.

Situación Sanitaria: La poliomelitis fue el problema mas grave de este campo.



CAMPO DE HEART MOUNTAIN

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Ubicación: Propiedad Federal. Elevación de 1.400 metros sobre el nivel del mar.

Extensión: 18.400 hectáreas.

Máxima Población penal: 10.767 internos.

Clima y medioambiente: Severo, con temperaturas de -35º C. Polvoriento. El mayor problema el polvo y las serpientes.

Situación Sanitaria: El mayor problema sanitario se debió a que los internos procedían de zonas calurosas.


CAMPO DE JEROME

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Ubicación: En los condados de Drew y Chicot, al sureste de Arkansas

Extensión: 4.000 hectáreas.

Población penal: 8.497 personas.

Clima y medioambiente: Tropical, verde y húmedo

Situación Sanitaria: Buena. El campo no estaba muy vigilado puesto que estaba rodeado por áreas donde se desarrollan la mayor cantidad de serpientes en el país.



CAMPO DE MANZANAR

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Ubicación: Inyo County, California, en el Valle Owens, a 360 kilómetros al norte de Los Angeles.

Extensión: 2.400 hectáreas.

Población penal: 10.046 reclusos.

Clima y medioambiente: Desértico, inviernos y veranos muy severos.

Situación Sanitaria: Buena. Fue uno de los campos más custodiados debido a la agresividad de los pobladores de la zona.



CAMPO DE MINIDOKA

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Ubicación: En Jerome County, en el centro sur de Idaho, 10 kilómetros al norte de Eden.

Extensión: 13.400 hectáreas.

Población penal: 9.397 seres humanos.

Clima y medioambiente: Hostil, con grandes tormentas de polvo. Considerado uno de los "mejores" campos por la homogeneidad de la población y la administración benevolente.



CAMPO DE POSTON

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Ubicación: Yuma County, Arizona, 27 kilómetros al sur de Parker, en la Reserva India de Colorado.

Extensión: 28.400 hectáreas.

Población penal: 17.814 internos.

Clima y medioambiente: Desértico, el más caluroso de todos los campos.

Situación Sanitaria: Buena.



CAMPO DE ROHWER

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Ubicación: Desha County, al sureste de Arkansas.

Extensión: 4.000 hectáreas.

Población penal: 8.475 internos.

Clima y medioambiente: Lluvioso, caliente y húmedo.

Situación Sanitaria: Buena. La mayoría de los internos de procedencia urbana.



CAMPO DE TOPAZ

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Ubicación: Millard County, Utah, cerca de Abraham, 224 kilómetros al Sur de Salt Lake City. A 1.400 metros sobre el nivel del mar.

Extensión: 8.000 hectáreas.

Población penal: 8.130 internos.

Clima y medioambiente: Temperaturas de 41º C en verano y -35º C en invierno. Mucho viento y tormentas de polvo.

Situación Sanitaria: Buena.




CAMPO DE LAGO TULE

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Ubicación: Klamath Falls Basin, en el norte de California, justo al sur de la frontera con Oregon.

Extensión: 10,400 hectáreas.

Población penal: 18.789 internos.

Clima y medioambiente: Relativamente tolerable, a 1.220 metros sobre el nivel del mar, en lo que fue un lago.

Situación Sanitaria: Buena.


Fuentes bibliográficas:


Confinement and Ethnicity: An Overview of World War II Japanese American Relocation Sites, Jeffery F. Burton, Mary M. Farrell, Florence B. Lord, and Richard W. Lord, Chapter 3, NPS, accessed 31 Aug 2006.
Houston, Jeanne Wakatsuki (1973, 1983). Farewell To Manzanar: A True Story of Japanese American Experience During and After the World War II Internment. Laurel Leaf. ISBN 0-553-27258-6.
Mukai, Gary. Teaching about Japanese-American Internment. Bloomington: ERIC Clearinghouse for Social Studies, 2000.
Documento presentado en 1998 a la ONU sobre Detención arbitraria de latinoamericanos de ascendencia japonesa.
Alemanes latinoamericanos en campos de prisioneros en EEUU,
Toland, John (2003). The Rising Sun. Modern Library. p. 145. 0-8129-6858-1.
Behind Barbed Wire. The New York Times. Publicado el 11/09/1988. Consultado el 03/09/2008.

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