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Friedrich Wilhelm Ernst Paulus

Cuando se habla de la batalla de Stalingrado, se suele centrar la atención en el desastre final del VI Ejército y en las dantescas escenas de su derrumbe, y al buscar un culpable todas las miradas suelen volverse hacia el Generalfeldmarschall Friedrich Paulus, al que el veredicto popular ha sindicado como el principal responsable de esa derrota alemana. Sin embargo, el trágico epílogo del 6º Ejército comenzó a escribirse mucho antes de ese wagneriano final, y la fecha de gestación del mismo podría fijarse sin temor a exagerar, entre el 19 y el 27 de Noviembre de 1942, es decir en los ocho días posteriores a la ruptura del frente que llevaría al cerco y al final desenlace.




Las decisiones que se tomaron en esos ocho días, sellarían el destino de los hombres que habían quedado atrapados en «Der Kessel». Desde mi punto de vista, los protagonistas que tuvieron mayor incidencia en el desarrollo de los acontecimientos fueron 4, a saber, y en ese orden: Hitler, el Generalfeldmarschall Erich von Manstein, el Reichsmarschall Hermann Göring (junto al Jefe de su Estado Mayor, el Generaloberst Hans Jeschonnek) y solo en último término, Friedrich Wilhelm Ernst Paulus.



De los cuatro, el que mejor librado ha salido hasta ahora es Manstein (al que solo suele recordarse por sus genialidades), que luego de auto exonerarse de responsabilidad alguna en este evento, en el relato que de él hace en sus memorias, se las arregló para desplazar discretamente hacia un cono de sombra el hecho de que él era el Jefe del grupo de Ejércitos del Don (Heeresgruppe Don) desde el 24 de Noviembre de 1942 (A los dos días de iniciado el cerco!), y por lo tanto superior inmediato de Paulus y nexo directo con Hitler, al momento de producirse los acontecimientos.






Hoy ya no caben dudas que Manstein, tanto por las decisiones tomadas como por las omisiones cometidas desde que recibió de Hitler el mando del Heeresgruppe Don, jugó un papel central en el desastre del 6. Armee.


Otras opiniones son bien distintas, y difieren totalmente de esta visión.


Para algunos, la vida de Friedrich Wilhelm Ernst Paulus, a quien le gustaba disimuladamente que le apodaran con cierto aire burgués, el "Lord" debido a sus pomposos cuellos de camisas, fue muy variopinta... 

La casta y abolengo que no formó parte de su familia por falta de pedigrí aristocrático la  trató de compensar de forma casi obsesiva con comportamientos protocolares que rayaban lo irrisorio, llevado por ese sentimiento de mea culpa ingresó al Ejército, no sin antes de ser rechazado debido a los estrictos parámetros feudales de la Armada Imperial.


Participó en la "Gran Guerra", destacándose más con un bolígrafo que con un fusil -cruz que llevaría durante su apocalíptico mando del 6º Ejército- actitud que llevaría con el peso de los años, tanto en la República de Weimar y el naciente "Tercer Reich".

Iniciada la nueva contienda pasó mucho tiempo en cargos burocráticos, estando plenamente capacitado para las misiones que dichos cargos le exigían, bien entrada la Segunda Guerra y viendo como la Wehrmacht se cubría de gloria, se "sintió" agobiado por la ética militar y por la falta de acciones heroicas en su currículum, aprovechando el tiempo perfecto pero muy a su pesar no el momento oportuno, para llevar las riendas del contingente más grande de la Wehrmacht en la cruzada contra el bolchevismo (6º Ejército), recién fallecido el más exitoso de los comandantes del frente oriental (Von Reichenau) el mismísimo Führer (y con todas las dudas derivadas a quien podía colocar allí) a pesar de las negativas de gente capaz como Guderian, Von Bock y Hoth, le dió luz verde al fin del sueño alemán, delegando a Paulus a tan alto cargo, permitiendo con ello que se dieran hechos que por la falta de decisión y de acciones oportunas de quien jamás había estado al mando de ni siquiera un regimiento, sucedieran...







Haciendo honor al dicho de que "toda escoba nueva limpia bien" ejecutó un movimiento de pinzas (gracias a la oportuna llegada del Panzergruppe Von Kleist) donde se lograron cercar a las fuerzas del Mariscal Timoshenko en la ciudad de Jarkov, por este hecho se le otorgó la Cruz de Caballero. 


Al finalizar la maniobra se mostró muy desacertado y dubitativo y casi llega perder la ciudad. La siguiente misión contemplada en la "Operación Azul", era destruir los Ejércitos en retirada y proteger a las fieras tropas que se dirigían en la conquista de los pozos petroleros del Cáucaso pero nuevamente la falta de experiencia y de astucia lo llevó a retrasar el ataque a las tropas del Ejército Rojo que se batían en retirada, dándoles un tiempo vital, lo que llevaría a que éstas se pertrecharan en la ciudad más cercana y a la cual sería muy difícil tomar mediante un movimiento de pinzas, la única maniobra que dominaba Paulus.


Todas estas omisiones dieron como resultado la peor de las batallas de la humanidad, Stalingrado, el Verdún y el Somme del Frente Oriental.


Fue incapaz de servirse de su Ejército, invencible en toda contienda, no supo sacarle provecho a este factor, permitiendo con su falta de pericia y marcada deficiencia, que las tropas bajo su mando combatieran a muerte con un tesón admirable en los suburbios de ese infierno y que a causa de ese apocalipsis y por falta de un reconocimiento decente, fueran cercados en una maniobra que tomó a todos los alemanes por sorpresa.


Ante la pasividad de Paulus y con la contundente negativa por parte del Führer de abandonar sus posiciones, fueron asfixiados hasta el peor de los suplicios... no valió de nada la bandera ondeando en la ciudad cuando sólo faltaba tomar una porción de ella ni mucho menos el nervioso discurso de la victoria de Hitler.


En este espectáculo dantesco se vivieron las peores de las pesadillas... se pusieron a prueba los limites de la resistencia humana, la confraternidad y la deserción eran pagadas con la muerte de manera inmediata... para los sobrevivientes si el congelamiento, hambre y piojos no fueron suficientes... los francotiradores rusos si los alertaron ya que literalmente hicieron fiesta logrando minar la poca moral de las tropas sitiadas. 


Todo esto ante la incredulidad de generales muy competentes (sitiados, por favor!!) como Hube y von Seydlitz, viendo la situación irreversible pero inmutado ante el Führer no se atrevió  a tomar la iniciativa para tratar de romper el cerco cuando Erich von Manstein (quien recorrió un montón de kilómetros desde Leningrado, perdiendo material bélico y humano irreemplazable) fue a su encuentro.... igual fue su acción al enterarse de su ascenso a Mariscal, no por merecimientos, sólo fue para espolearlo a que cometiera suicidio y así rindiera tributo a los 150 mil soldados que cayeron por culpa de su errático mando, en vez de eso procedió a desobedecer deliberadamente tal insinuación y con la cara bien limpia se rindió (alabando a Stalin y al Ejército Rojo, para más inri de Alemania) sin importarle la suerte de lo poco que quedó de lo que antes fue el Ejército más efectivo de la Wehrmacht.


Que pensarían todas las tropas que victoriosamente seguían su paso desde Maikop hacia Grozny y Baku, que vieron que su flanco norte quedó totalmente expuesto por culpa de un general de cartón y su falta de capacidad. Punto de inflexión en la guerra, de allí en adelante ni un metro más de Rusia y con eso comenzaría el inicio del fin de la Wehrmacht.


Nada resumiría mejor las siguientes lineas... "un jefe militar abúlico e incapaz, un pobre hombre, un mal militar, un mal alemán y un mal perdedor" como lo describiría posteriormente Leon Degrelle.


Paulus fue hecho prisionero por los soviéticos. Durante su cautiverio, criticó al régimen nazi y se unió al Comité Nacional por una Alemania Libre, pidiendo a los alemanes la rendición. Actuó como testigo en 1946 durante los Juicios de Núremberg.


Liberado definitivamente por los soviéticos en 1953, dos años antes de la repatriación de los últimos prisioneros de guerra alemanes, vivió en la ciudad de Dresde (entonces Alemania Oriental); un par de años después de su liberación, ejerciendo como jefe civil del «Instituto de Investigación Histórica Militar» de la RDA, ocupación que tuvo hasta el fin, desarrolló parálisis bulbar progresiva, una forma de esclerosis lateral amiotrófica, que le causó la muerte en una clínica de Dresde el 1 de febrero de 1957.



FRIEDRICH PAULUS


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Friedrich Wilhelm Ernst Paulus (Gershagen, Hessen-Nassau (Alemania), 23 de septiembre de 1890, + Dresde (Alemania), 1 de febrero de 1957, fue un general alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo a su cargo el 6º Ejército alemán y lideró la frustrada invasión a la ciudad soviética de Stalingrado. Fue ascendido por Hitler a mariscal de campo para que se suicidara evitando su rendición, ya que ningún mariscal se había rendido nunca en la historia alemana.


    ÍNDICE:

  1. BIOGRAFÍA
  2. ÁLBUM FOTOGRÁFICO
  3. VÍDEO
  4. FUENTES





BIOGRAFÍA


Su padre fue Ernst Paulus, un funcionario, cajero del Instituto Correccional y su madre Bertha Nettelbeck. Cuando terminó sus estudios secundarios, en el "Wilhelm Gymnasium" de Kessel, trató de ingresar en la Armada Imperial, donde ingresaban muchos de los hijos de aristócratas, pero fue rechazado por no pertenecer a la nobleza. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Marburgo, pero abandonó los estudios para alistarse en el Ejército Imperial en 1910, donde ingresó en la Academia Militar de Essen, siendo después destinado al Regimiento 111º como oficial cadete.

Un año más tarde, ya con el grado de teniente segundo, conoció a la que sería su esposa, Elena Constance Rosetti-Solescu, que era descendiente de reyes y príncipes rumanos. Elena (apodada Coca), era una mujer educada y refinada, de carácter, había estudiado en los mejores internados y profesores de Europa. Los dos hermanos de Elena, Efren y Constantin, servían en el mismo regimiento que Paulus y fue por ellos donde conoció a la que sería su mujer. Se casaron el 4 de julio de 1912, tuvieron dos hijos, Ernst Y Friedrich.

Fue destinado, más tarde, al 3º Regimiento de Baden, donde estuvo hasta el comienzo de la IGM., y después pasó por varios regimientos, hasta que en 1915, debido a una enfermedad, tuvo que dejar su destino. Volvió casi al año, siendo destinado al 2º Regimiento de Cazadores Alpinos, donde estuvo sirviendo en varios países europeos. Pasó toda la IGM. en el Frente Occidental, y cuando terminó ésta, tenía ya el grado de capitán, habiendo sido condecorado con la Cruz de Hierro de 2ª y 1ª Clase, aunque no tuvo nunca mando sobre unidades de combate.

Después del Armisticio, Paulus era un ayudante-brigada con los "Freikorps". Fue elegido como uno de los 4.000 oficiales para servir en el Reichswehr, el Ejército defensivo que el Tratado de Versalles había limitado a 100.000 hombres. En enero de 1919, participó en la dura represión del movimiento revolucionario de los "espartaquistas" alemanes de Kart Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Estuvo de servicio durante casi una década, en diversos puestos de personal, sirviendo como comandante en una compañía del 3º Regimiento de Fusileros, con sede en Stuttgart, donde coincide con Erwin Rommel.

Pasó más tiempo en trabajos administrativos que mandando tropas. En unos ejercicios donde participó, el Estado Mayor reportó que el oficial Paulus carecía de condiciones para tomar decisiones. Un informe sobre sus aptitudes personales, decía que era:

"un típico oficial de la vieja escuela. Alto, de buena apariencia, pero exageradamente acicalado. Modesto, tal vez demasiado, amigable, con maneras extremadamente corteses y buen camarada, preocupado en demasía por no ofender a nadie. Excepcionalmente talentoso e interesado en materias militares, meticuloso en su trabajo de escritorio, con una gran pasión por los juegos de guerra y en la formulación de planes de batalla en los mapas y la mesa de arena. En ellos, despliega considerable talento, considerando largamente cada decisión y analizándola cuidadosamente antes de formular las órdenes pertinentes."

Siempre trató de compensar su extracción social (algo que en cambio le fue bien para progresar ante Hitler) con un aspecto impecable y un atildamiento obsesivo hasta el ridículo (eran famosos sus cuellos de uniforme), que llevó a que le apodaran El Lord. En 1931, ya como comandante, ya estaba familiarizándose en tropas mecanizadas, y en 1934, ya teniente coronel, mandaba una unidad acorazada. Al año siguiente, con el grado de coronel, fue Jefe de Estado Mayor en el Cuartel General Panzer en Berlín, relevando el cargo que tenía Heinz Guderian. Se adaptó muy bien a las nuevas ideas relacionadas con las fuerzas móviles. No era un ferviente nacionalsocialista, ni le importaba mucho la formación del Partido o su llegada al poder. Permaneció en este puesto hasta 1939, como comandante del 1º Cuerpo Panzer, ya general de brigada, y continúa ascendiendo y llega a general de división y convirtiéndose en Jefe del Estado Mayor del 10º Ejército, en Leipzig, cuyo comandante era Von Reichenau cuando estalló la IIGM.

Participa en la invasión de Polonia, renombrando al 10º en el 6º Ejército, éste, no tiene obstáculos y arrolla a los polacos. Después de la campaña, es transferido al Oeste, preparándose para invadir los Países Bajos y Francia. El comienzo fue fácil, hasta que encontraron la resistencia de los británicos. A partir de ese momento hubo alguna oposición para hacer retroceder a los Aliados hasta Dunkerque. Paulus estuvo presente cuando von Reichenau y el Rey Leopoldo de Bélgica firmaron los términos de la rendición de Bélgica el 28 de Mayo de 1940. Es designado Jefe de Estado Mayor Encargado y Jefe de Operaciones del Oberkommando des Heeres (OKH). Estando en este puesto, fue comisionado para del diseño de la Operación "Barbarroja", es decir, la invasión de la Unión Soviética. impresionó a Halder, Jefe de Estado Mayor de Hitler, por su meticulosidad y agudeza intelectual. Aconsejó cortar la retirada a los rusos, evitando su repliegue hacia el interior. También le planteó a Hitler la necesidad de buscar ropa invernal para los soldados, en caso de que la guerra se extendiese, pero Hitler le prohibió que mencionase el tema de nuevo. El objetivo principal de la operación sería la conquista de Moscú.

En 1941, fue inspector en un "tour" que lo llevó por diversos frentes, fue a Africa (mandado por Halder, el cual no llevaba bien los movimientos de Rommel) en una visita al Cuartel General de Erwin Rommel. Trató de inducir a Rommel a que lleve a la práctica una campaña más defensiva debido a la escasez de suministros. también parece que le gustaba la idea de ser el jefe del "AkrikaKorps". A finales de este año, por una sugerencia del Mariscal de Campo von Reichenau, con el Frente Oriental atascado, fue nombrado otra vez comandante del 6º Ejercito, con unos efectivos de más de un cuarto de millón de hombres, tomando el mando el 5 de enero de 1942.

Su primera batalla fue en Dnepropetrovsk, siendo contenido la ofensiva rusa de invierno, debiendo efectuar retiradas tácticas en los meses siguientes. En mayo de 1942, el general Semión Timoshenko, con 640.000 hombres, atacó al 6º Ejercito en Volchansk, Paulus efectuó una retirada en direccion a Kharkov, rescatado por el mariscal de campo von Kleist y su 1º Ejército Panzer con un ataque en el flanco sur de Timoshemko. Paulus lanzó entonces su contrataque el 20 de mayo, habiendo terminado para finales del mes toda resistencia rusa, logrando la captura o muerte de 240.000 soldados rusos y se le concedió la Cruz de Caballero, la cual le reportó fama en Alemania. En esos días, su hijo Ernst, que era oficial inferior en el cuerpo Panzer, fue herido en Kharkov y repatriado a Alemania para el resto de la guerra. El otro de sus hijos, Friedrich, murió en la batalla de Anzio (Italia), en febrero de 1944.

El 28 de Junio de 1942, desde Berlín, se le ordenó el ataque a Stalingrado. El 6º era el Ejército más grande en el Frente del Este, 5 cuerpos de ejército, 14 divisiones, 2 de Infantería, 2 Panzer y una Motorizada. El ataque al río Don tuvo éxito y fueron tomados 40000 prisioneros. Paulus contrajo disentería pero siguió cumpliendo sus funciones, rodeó Stalingrado, y Stalin ordenaba la defensa de la ciudad prohibiendo la evacuación de civiles. Avanzó hacia Stalingrado, una gran urbe industrial que se extendía unos 50 km a lo largo de la orilla derecha (oeste) del Volga. Era un importante nudo ferroviario en el tramo Moscú–Mar Negro. Carecía de puentes con la orilla opuesta del río. Estaba defendida con 400.000 hombres, 7000 cañones y medio millar de carros de combate. A pesar de su mala salud, rechazó ser evacuado a Berlín o ceder el puesto. El racionado suministro de combustible ralentizó el avance del Ejército alemán, en detrimento del Grupo de Ejércitos "A". El 23 de agosto, alcanzaba la ciudad sobre el Volga, a cuyas puertas se detuvo esperando el bombardeo de la Luftwaffe. Al principio de la batalla de Stalingrado, los progresos alemanes fueron tan notables que Hitler la dio por conquistada. En efecto, la rapidez con que atacaron los alemanes fue tan sorpresiva que los soviéticos perdieron casi el 80% de la ciudad en menos de dos semanas. Sólo faltaban por tomar las construcciones fortificadas de la orilla del Volga para obtener el éxito completo.

A mediados de septiembre apareció en escena Vassili Chuikov, subordinado de Zhukov, al mando del 62º Ejército soviético. Organizó la defensa de lo que les quedaba de ciudad, a sangre fría y con una implacabilidad de acero. Su determinación salvó a Stalingrado de caer en último momento en manos alemanas, al vencer la resistencia de sus enemigos. La captura de la ciudad se convirtió en un duelo de voluntades entre Hitler y Stalin. El Führer insistió en la importancia simbólica de la plaza, mientras que Stalin prometió convertirla en tumba de la Wehrmacht. La lucha se transformó entonces en una guerra de guerrillas, casa por casa, fábrica por fábrica, jugando en ésta un importante papel los francotiradores. Las bajas alemanas por la conquista de la ciudad fueron terroríficas, algunas compañías se vieron reducidas en pocas horas de combate a menos del 40% de sus efectivos. Se intentó por todos los medios capturar los muelles de la orilla norte del Volga, pero la acción fue abortada por batallones siberianos y cohetes "katiushas".

En pleno invierno, el 19 de noviembre, los soviéticos lanzaron la Operación "Urano", aislando al 6º Ejército, el cual no se replegó a tiempo debido a la reticencia de Paulus de cumplir las órdenes del Führer al pie de la letra. Para el 23 de noviembre, el 6º Ejército quedó completamente aislado, con una fuerza que se había incrementado cerca de 300000 hombres sumando a los rumanos y húngaros, mal equipados y poco entrenados para resistir las embestidas de tropas acorazadas, los cuales protegían los flancos y parte del Ejército Panzer de Hoth, bajo el mando del mariscal von Manstein.

Enlace de la misiva enviada a von Manstein, por Paulus 

Carta enviada de Paulus a von Manstein.

El 8 de enero de 1943, el general de Konstantin Rokossovsky, comandante del Ejército Rojo en el Frente del Don, ofreció un cese al fuego y ofreció a los hombres del Paulus generosas condiciones de rendición: raciones normales, el tratamiento médico a los enfermos y heridos, permiso para conservar sus insignias, condecoraciones, uniformes y efectos personales, y la repatriación a cualquier país que desearan después de la guerra, términos que Rokossovsky no estaba en condiciones de garantizar. Como parte de su comunicación, Rokosovski aconsejó Paulus que se encontraba en una situación imposible. Pidió permiso a Hitler a rendirse. Al igual que antes, Hitler rechazó la solicitud. Aunque era obvio que el 6º Ejército estaba en una posición insostenible, Hitler ordenó a Paulus que resistiera en la "fortaleza Stalingrado" hasta el último hombre.

"La capitulación es imposible. El sexto ejército cumplirá con su deber histórico en Stalingrado hasta que no quede un solo hombre", último mensaje de Hitler.

"No podemos ni tan sólo replegarnos hacia nuestras posiciones, ya que los hombres caen agotados. Es el cuarto día que no han podido comer nada. ¿Qué puedo responder yo, comandante del ejército, si un soldado viene y me dice: "Coronel, ¡un bocado de pan, por favor! Ya nos hemos comido los últimos caballos?" (...) ¿cómo podemos continuar combatiendo con soldados que no tienen ni tan sólo ropa de invierno?. ¿Quién fue el hombre que asumió la responsabilidad de declarar que era posible garantizar el reavituallamiento por aire?". Declaraciones de Paulus.

Durante los siguientes dos meses, Paulus y sus hombres siguieron luchando. Sin embargo, la falta de alimentos, municiones, medicamentos y el deterioro de la condición física de las tropas alemanas llevaban gradualmente la defensa alemana. La batalla se libró con terribles pérdidas en ambos lados y un gran sufrimiento. Hoth hizo varios intentos de romper el cerco, pero Paulus se negó a propiciar la ruptura con un repliegue en dirección a la punta de lanza de Hoth, y la operación fracasó de forma estrepitosa. En enero, recibió un ultimátum de los rusos, pero rehusó rendirse. La agonía del 6º Ejército duró tres semanas. A finales de enero, todo había concluido y se rinde ante el coronel Burmakov, Jefe de la Brigada Motorizada de la Guardia. Veinticuatro horas antes, Hitler nombró a Paulus Mariscal de Campo, quizás con la esperanza de que luchara hasta la última bala, o tal vez para premiar su fidelidad. Sin embargo, para el 2 de febrero de 1943, el último de los soldados alemanes en la ciudad se había rendido. Cerca de 90.000 soldados alemanes fueron capturados, habiendo perdido la vida 150.000 hombres, sobreviviendo a la guerra solo 7.000 de ellos.

Paulus fue hecho prisionero por los soviéticos el 31 de enero de 1943. Hitler montó en cólera, manifestando que si habían muerto miles de los soldados bajo su mando, lo que tenía que haber hecho era suicidarse, ya que nunca un mariscal alemán se había rendido. Durante su cautiverio (donde fue tratado en general bien, mantenía correspondencia con su familia, y se dedicaba principalmente a leer), al principio no colaboró con los soviéticos, pero después del atentado del 20 de julio contra Hitler, criticó al régimen nazi y se unió al Comité Nacional por una Alemania Libre, pidiendo a los alemanes la rendición. Actuó como testigo en 1946 durante los Juicios de Núremberg.

Liberado definitivamente por los soviéticos en 1953, dos años antes de la repatriación de los últimos prisioneros de guerra alemanes, vivió en la ciudad de Dresde (entonces Alemania Oriental), un par de años después de su liberación, ejerciendo como jefe civil del "Instituto de Investigación Histórica Militar" de la RDA, ocupación que tuvo hasta el fin. En 1956,desarrolló parálisis bulbar progresiva, una forma de esclerosis lateral amiotrófica, que le causó la muerte en una clínica de Dresde el 1 de febrero de 1957.

Como parte de su última voluntad y testamento, su cuerpo fue transportado a Baden (Alemania Occidental), para ser enterrado junto a su esposa, que había fallecido ocho años antes, en 1949, al no haber visto a su esposo desde su partida para el Frente Oriental en el verano de 1942.





CONDECORACIONES


  • Cruz de Hierro de 1914, Clase 1 y 2
  • Orden del Mérito Militar, cuarta clase con Espadas (Baviera)
  • Cruz de Segunda Clase de la de Caballero de la Orden Zähringer León con espadas
  • Cruz del Mérito Militar, Clase 1 y 2 (Mecklenburg-Schwerin)
  • Cruz al Mérito en Guerra (Saxe-Meiningen)
  • Cruz del Mérito Militar, Clase 3 (Austria-Hungría)
  • Servicio en la Wehrmacht
  • Medalla Anschluss
  • Medalla Sudetes con el Castillo de Praga
  • Medalla de Herido (1939) en Negro
  • Broche de la Cruz de Hierro (1939) Primera clase (21 de septiembre 1939)
  • Broche de la Cruz de Hierro Segunda clase (27 de septiembre 1939)
  • Medalla Frente Oriental
  • Cruz de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble
  • Cruz de Caballero
  • Orden de la Cruz de la Libertad, Clase 1, con Hojas de Roble y Espadas (Finlandia)
  • Orden de Miguel el Valiente , Clase 1 (Rumanía)
  • Orden Militar del Trébol de Hierro de Clase 1 con Hojas de Roble ( Estado Independiente de Croacia )
  • Mencionado en el Wehrmachtbericht el 30 de mayo de 1942, 11 de agosto 1942, 31 de Enero de 1943, 01 de febrero 1943 y 03 de febrero 1943





ÁLBUM FOTOGRÁFICO


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El general Paulus llega al Frente Oriental tomar el mando del VI Ejército, 5 enero de 1942


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El Mariscal Paulus se rinde junto a su ayudante Wilhelm Adam y el general Arthur Schmidt a los soviéticos el 31 de enero de 1943


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(De izquierda a derecha), el General Rokossovsky, mariscal Voronov, el traductor Nikolay Diatlenko y Paulus


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Friedrich Paulus declarando en el Juicio de Nuremberg


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Friedrich Paulus junto a su esposa


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Friedrich Paulus en 1954, durante una conferencia de prensa, en Berlín Oriental


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Tumba de Friedrich Paulus





VÍDEOS








Pocos personajes hay en la II Guerra Mundial que caigan tan antipáticos como el mariscal Paulus, el hombre que rindió el Sexto Ejército alemán en Stalingrado y fue la cabeza visible de la derrota más simbólica (en realidad la más decisiva fue la de Kursk) en la contienda. Los hay peores, claro, verdaderamente malvados y atroces –de Heydrich, por ejemplo, no dices que fuera antipático, y menos se lo hubieras soltado en su cara-, pero Friedrich Paulus destaca en la categoría de los desagradables.


Paulus, del que ahora se reedita Stalingrado y yo (La Esfera de los Libros), un libro fundamental y descatalogado desde hace años –en realidad no unas memorias sino un conjunto heterogéneo de textos y documentos compilados por Walter Goerlitz y prologados por Ernst Alexander Paulus, el hijo del mariscal (tuvo otro que murió en Anzio), fue siempre un tipo estirado, agrio, adusto, de nula empatía, indeciso, pretencioso y cargante, que además se creía la repanocha. Era de aquellos que en plena guerra mundial van por ahí medrando y preguntando qué hay de lo mío. Es verdad que era alto, guapo y elegante y eso engañaba. Pero no tenía para nada el carisma de Rommel, al que se parece en otras cosas como lo de perder batallas famosas y que Hitler le animara (en su caso sin éxito) a suicidarse.


Lo elevaron por encima de sus méritos y capacidades y ejerciendo el mando se mostró estricto, puntilloso, ordenancista pero a la vez vacilante, e incapaz de comprender y no digamos de compartir las penurias de sus soldados. Por supuesto jamás mostró -mientras luchaba- la más mínima compasión por el enemigo ni remordimientos por la guerra de aniquilación que Hitler libraba y de la que él era parte privilegiada del engranaje con sus pantalones de montar con raya roja, sus mapas y sus guantes de cabritilla. Le indignaban más los malos modales de Jodl que las Leyes de Nuremberg.

Era un snob como una casa. Es cierto que el detalle parece añadir poco al perfil negativo de alguien que comandaba un devastador ejército mecanizado de Hitler pero es que Paulus era verdaderamente repulsivo en ese aspecto y hasta coqueteaba con ese “von” de su apellido que no era para nada de recibo y con el que sin embargo se le conoce popularmente. En realidad la aristócrata era su mujer, la rumana Elena-Constance Rosetti Solescu, llamada Coca por su familia, descendiente de la más rancia nobleza de Moldavia y Valaquia y que eran amigos de los Cantacuceno (no me extrañaría que Elena hubiera conocido a Patrick Leigh Fermor durante las andanzas moldavas de este con la princesa Balasha). Su esposa (que soñaba con verlo en el puesto de Keitel) le allanó el camino al entonces joven alférez Paulus, de familia pequeñoburguesa de Hessen (y rechazado por ello en la Marina imperial) para ingresar en el gran mundo de la vieja Europa, pero también le puso el listón alto: ya que no tenía pedigrí propio debía labrarse una reputación y esas cosas suelen salir mal: igual que te lías en Nóos la lías en Stalingrado.


Allí demostró que ponerlo al frente del Sexto Ejército –sin haber tenido antes ni siquiera el mando de un regimiento- había sido una pifia, lo que, si bien se piensa fue una suerte para el mundo civilizado. En el momento crucial, cuando desobedeciendo las órdenes de Hitler pudo quizá haber salvado al menos una parte de sus fuerzas rompiendo el cerco y huyendo de aquel infierno a la derecha del Volga, se jiñó literalmente (sufría de colerina, “el mal ruso”) y permaneció dudando, como acostumbraba. Hitler le nombró mariscal en los últimos momentos (el 30 de enero de 1943) confiando en que se suicidaría; sin embargo, Paulus prefirió entregarse a los soviéticos y quedar como un cobarde, pero un cobarde vivo. Esto, que sorprendió a los propios rusos, hasta nos podría inspirar simpatía –todo lo que sea hacer rabiar a Hitler...-, pero el flamante mariscal se desentendió de la espantosa suerte de sus hombres y pasó un cautiverio mucho más amable en el que hasta tuvo oportunidad de aprender a jugar al bridge (le enseñó el padre del dramaturgo catalán Pablo Ley, también prisionero). Mientras tanto, accedió a dejarse manipular por la propaganda soviética e hizo profesión de anti nazismo, lo que desde luego era más seguro en Moscú que en Berlín.



El General Friedrich Paulus es fotografiado mientras planea el ataque hacia la ciudad de Stalingrado. URSS, 1942.


Tras la guerra participó en los Juicios de Nuremberg como testigo contra sus pares, los jefes de la Wehrmacht, se instaló en la Alemania del Este y allí murió en 1957, rodeado de los fantasmas mudos de todo su Ejército.

Su bajo liderazgo aunque admitido, no fue causa única en la catástrofe alemana.


"No logro comprender que alguien como él no prefiera la muerte. Esa clase de gente diluye el heroísmo de muchos miles de hombres. Una mujer puede pegarse un tiro ¡y un soldado es incapaz! Lo que más me duele es que acabo de nombrarlo mariscal de campo. Me parecía bien concederle esa última alegría. Es el último que nombro. ¡De veras que no lo comprendo! Que tantos hombres tengan que morir, y luego sale un tipo así, sin agallas, y en el último minuto ensucia la heroica reputación de todos los otros". Palabras de Adolf Hitler cuando conoció su rendición a pesar de haberlo nombrado mariscal del campo.














Fuentes Bibliográficas:




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http://www.panzertruppen.org/heer/prota ... aulus.html
http://translate.google.es/translate?hl ... rev=search
https://www.google.es/search?hl=es&site ... jH69cle-Ao
https://www.youtube.com/watch?v=xIx9j7pVjRM
https://www.youtube.com/watch?v=_Cy9n3_UmBo



















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