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Horror atómico. Bombardeos en Hiroshima y Nagasaki



Dieciséis horas después del ataque el Presidente Truman anunció públicamente desde Washington D.C. el uso de una bomba atómica: 

"Los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. [...] Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. [...] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra". 
El presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman


El anuncio de Truman fue la primera noticia real que se tuvo en Tokio de lo que había pasado e inmediatamente se formó el Comité de Contramedida de la Bomba Atómica, integrado por personal del ejército, la armada y ministerios del interior. A pesar del nombre del comité, gran parte de los integrantes dudaban que efectivamente se hubiera utilizado una bomba atómica pues se creía que la tecnología estadounidense no era tan avanzada como para desarrollarla ni para tener la capacidad de transportarla por todo el océano Pacífico. Sólo cuando el personal fue a la zona a investigar la destrucción ocurrida, aceptaron que ninguna bomba convencional podría haber causado tal daño. 

El 8 de agosto periódicos en Estados Unidos informaban sobre las descripciones de la devastación retransmitidas por las emisoras de Radio Tokio: «Prácticamente todas las cosas vivas, humanos y animales, se quemaron hasta la muerte», decían los locutores japoneses en una transmisión interceptada por los aliados. 

Decesos posteriores al bombardeo de Hiroshima.

De acuerdo a la mayoría de las estimaciones, los efectos inmediatos mataron aproximadamente a 70.000 personas en Hiroshima. La estimación total de muertes de finales de 1945, en la que se incluyen quemaduras, muertes relacionadas a la radiación, así como efectos agravados por la falta de recursos médicos, varía entre los 90 y los 140.000. Algunas otras fuentes aseguran que más de 200.000 personas fallecieron para 1950, ya sea a causa de cáncer y otros padecimientos a largo plazo. Entre 1950 y 1990, el 9% de las muertes ocasionadas por cáncer y leucemia entre los sobrevivientes al bombardeo se debió a la radiación de las bombas, entre ellas se estima que 89 casos fueron por leucemia y 339 de distintos padecimientos de cáncer. Por lo menos once prisioneros de guerra fallecieron durante el bombardeo. 

Estructuras que permanecieron en pie.

La ciudad se encontraba en ruinas. Aproximadamente el 69% de los edificios de Hiroshima fueron destruidos. Algunos edificios de hormigón en Hiroshima habían sido construidos con una gran resistencia debido al constante riesgo de sismos en Japón, y aunque su armazón no colapsó aun estando muy cerca del hipocentro, las paredes mostraron un daño interno severo ocasionado por la presión descendente de la explosión. 

Debido a que la bomba detonó en el aire, la explosión se enfocó más hacia abajo que hacia los lados, por lo que el edificio conocido como Cúpula Genbaku (原爆ドーム, Genbaku Dōmu?) o Cúpula de la Bomba Atómica, pudo permanecer en pie a pesar de encontrarse a tan sólo 150 metros de la zona cero. Las ruinas fueron renombradas como Memorial de la Paz de Hiroshima y fue catalogado como Patrimonio de la humanidad en 1996 con la objeción de los Estados Unidos y China. 

Los 'caimanes que caminan como hormigas'.

Little Boy, la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima, destruyó dos terceras partes de la ciudad y mató al instante a 80.000 personas (el 40% de la población de la ciudad). Quienes sobrevivieron al ataque ya no parecían humanos y fueron bautizados 'caimanes que caminan como hormigas' ('ant-walking alligators', en inglés). La piel del cráneo se les había quemado y se habían quedado sin ojos y con solo un pequeño agujero donde antes estaba la boca. No podían hablar ni gritar, pero el sonido que emitían era más horrible que cualquier chillido. 'Los caimanes como hormigas' murieron poco después de la explosión de la bomba. 


Después del bombardeo de Hiroshima, el Presidente Truman anunció: «Si no aceptan nuestros términos, pueden esperar una lluvia de ruina desde el aire, algo nunca visto hasta ahora sobre esta tierra». 

El gobierno japonés no reaccionó ante la declaración de Postdam. El Emperador Hirohito, el gobierno y el Consejo de Guerra estaban considerando cuatro condiciones para la rendición: que se preservara el kokutai (el sistema imperial y la política nacional), que el Estado Mayor tuviera la responsabilidad del desarme y desmovilización, la no ocupación del país y que la obligación de castigar los crímenes de guerra recayera en el gobierno japonés. 

El ministro del exterior soviético Vyacheslav Molotov anunció a Tokio que la Unión Soviética había abrogado unilateralmente el Pacto de Neutralidad el 5 de abril. Dos minutos después de medianoche del 9 de agosto, hora de Tokio, infantería soviética, tanques blindados y fuerzas aéreas lanzaron una ofensiva en Manchuria. Cuatro horas más tarde, llegó a Tokio la noticia de que la Unión soviética había declarado la guerra a Japón. Los principales dirigentes del Ejército Imperial Japonés, junto con el Ministro de Guerra Korechika Anami, llevaron a cabo los preparativos para imponer la ley marcial en el país. 

El responsable de la fecha del segundo bombardeo fue el Coronel Tibbets, comandante del 509BW en Tinian. Programado originalmente para el 11 de agosto en contra de Kokura, el bombardeo se reprogramó y reubicó con la finalidad de evitar un periodo de mal clima de cinco días que se avecinaba y el cual se esperaba que comenzara el 10 de agosto. Tres bombas pre-ensambladas se habían transportado a Tinian, etiquetadas como F-31, F-32 y F-33 en su exterior. El 8 de agosto se llevó a cabo un ensayo de ensamblaje conducido por el Mayor Charles Sweeny utilizando un B-29 llamado Bockscar como el bombardero. La F-33 se gastó probando los componentes por lo que la F-31 fue designada para la misión del 9 de agosto. 


Bombardeo de Nagasaki

La ciudad de Nagasaki había sido uno de los puertos más grandes en la parte sur de Japón y tuvo gran importancia durante la guerra por su gran actividad industrial, incluyendo la producción de artillería, barcos, equipo militar, así como otros materiales de guerra. 

En contraste con el aspecto moderno de Hiroshima, la mayoría de los hogares eran de tipo antiguo: edificios de madera en su totalidad y piso de azulejo. Muchas de las pequeñas industrias también estaban alojadas en edificios de madera y no contaban con la infraestructura necesaria en caso de explosión. Debido a que la ciudad creció sin un ordenamiento ni planificación adecuada, era común encontrar hogares adyacentes a fábricas a lo largo de todo el valle. 

Nagasaki nunca sufrió un bombardeo a gran escala antes de la explosión nuclear, aunque el primero de agosto de 1945 algunas bombas fueron arrojadas sobre la ciudad. Algunas de ellas dieron en astilleros y puertos de la parte suroeste de la ciudad, otras hicieron blanco en la fábrica de Mitsubishi y seis de ellas cayeron sobre la Escuela Médica y Hospital de Nagasaki. A pesar de que el daño se puede considerar como reducido, el bombardeo creó preocupación entre los habitantes y mucha gente, especialmente niños, fueron evacuados hacia las zonas rurales. 



Durante la mañana del 9 de agosto de 1945, el B-29 Bockscar, pilotado por el Mayor Charles W. Sweeney, transportó el arma nuclear llamada Fat Man con la intención de lanzarla sobre Kokura como blanco principal y Nagasaki como objetivo secundario. El plan para esta misión fue prácticamente idéntico al de Hiroshima: Dos B-29 volando una hora antes sobre el objetivo con la finalidad de hacer el reconocimiento de las condiciones climáticas y dos B-29 más acompañando el bombardero con instrumentación. Sweeny despegó con la bomba armada, aunque con los seguros eléctricos puestos. 

Los B-29 enviados como observadores climatológicos informaron que ambos objetivos estaban despejados. El bombardero Bockscar arribó al punto de reunión pero la tercera aeronave, Big Stink, no logró unirse tempranamente a la misión, por lo que el bombardero y la aeronave de instrumentación tuvieron que volar en círculos durante cuarenta minutos esperando a la aeronave retrasada. Con treinta minutos de retraso, Sweeney decidió continuar la misión sin el avión ausente. 

Cuando llegaron a Kokura la ciudad estaba cubierta en un 70% por nubes, que la oscurecían. Después de pasar tres veces por encima y con el combustible consumiéndose y en un nivel bastante bajo debido a un desperfecto en una de las bombas de un motor, decidieron ir por el objetivo secundario, la ciudad de Nagasaki. El cálculo del consumo de gasolina indicaba que el bombardero no tendría suficiente combustible como para llegar hasta Iwo Jima y se verían obligados a desviarse hacia Okinawa. Se decidió primeramente que si Nagasaki presentaba las mismas condiciones climáticas, entonces regresarían con la bomba a Okinawa y tratarían de desecharla en el mar, aunque posteriormente el Comandante Frederick Ashworth decidió que se utilizaría el radar si el objetivo no era visible. 

Alrededor de las 07:50, la alerta de bombardeo aéreo sonó en la ciudad pero a las 8:30 se emitió la señal de que el peligro se había alejado. Cuando se avistaron los dos B-29 a las 10:53, autoridades japonesas estimaron que las aeronaves sólo tendrían labores de reconocimiento por lo que no se emitió alarma alguna. 

Pocos minutos después, a las 11:00, desde el The Great Artiste se lanzaron instrumentos de medición atados a tres paracaídas. Junto con los instrumentos se envió una carta sin firmar dirigida al profesor Ryokichi Sagane, un físico nuclear de la Universidad de Tokio quien estudió con tres de los científicos responsables de desarrollar el arma nuclear. El objetivo de dicha misiva era pedirle que le dijera al Estado Mayor japonés el daño que involucraban estas armas de destrucción masiva, además de que hiciera todo lo que estuviera a su alcance para convencer a las autoridades del país de terminar la guerra. Aunque los mensajes fueron encontrados por autoridades militares, el profesor Sagane no fue avisado sino hasta un mes después. En 1949 uno de los autores de la carta, Luis Walter Álvarez, se entrevistó con Sagane y firmó el documento.


La bomba explota 

De último minuto se abrió una brecha entre las nubes, lo que permitió al Capitán Kermit Beahan tener contacto visual con el objetivo como había sido ordenado, por lo que la bomba fue liberada a las 11:01. Cuarenta y tres segundos después la bomba hizo explosión a 469 metros de altura sobre la ciudad y a casi 3 kilómetros de distancia del hipocentro planeado originalmente. La explosión se confinó al Valle Urakami y la mayor parte de la ciudad fue protegida por las colinas cercanas. La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones y generó una temperatura estimada de 3.900 grados Celsius y vientos de 1005 km/h. 

Se estima que inmediatamente fallecieron entre 40 y 75.000 personas, mientras que el total de decesos para finales de 1945 alcanzó los 80.000. 

El radio total de destrucción fue de 1,6 kilómetros y se extendieron incendios en la parte norte de la ciudad hasta una distancia de 3,2 kilómetros del hipocentro. A diferencia de Hiroshima, en Nagasaki no tuvo lugar la «lluvia negra» y aunque sus efectos fueron más devastadores en el área inmediata del hipocentro, la topografía del lugar evitó que el radio de destrucción fuera mayor. Se calcula que el porcentaje de estructuras y edificios destruidos estuvo en el orden del 40%, incluyendo hogares, hospitales y escuelas. 

Un número desconocido de sobrevivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados.


Los Estados Unidos esperaban tener otra bomba atómica lista para ser utilizada durante la tercera semana de agosto, tres más en el mes de septiembre y otras tres para octubre. 

El 10 de agosto el Mayor General Leslie Groves, director militar del Proyecto Manhattan, envió un memorándum al General del Ejército George Marshall en el que se leía: «la siguiente bomba... deberá de estar lista para entregarse al primer clima adecuado, después del 17 o 18 de agosto». Ese mismo día, Marshall endosó el documento con el comentario «No se soltará sobre Japón sin la orden expresa del Presidente». En el Departamento de Guerra se llevaba además un debate sobre conservar la producción de las bombas atómicas hasta que se llevara a cabo la Operación Downfall, la invasión a Japón. 

El 9 de agosto el consejo de guerra aún insistía en defender sus cuatro condiciones para admitir la rendición del país. Ese día, el Emperador Hirohito ordenó a Koichi Kido controlar rápidamente la situación, que adquiría tintes trágicos tras la declaración de guerra de la Unión Soviética. El Emperador mantuvo una conferencia durante la cual autorizó al Ministro Shigenori Tōgō para notificar a los Aliados que Japón aceptaría los términos de la rendición con una sola condición: que no se comprometiera ni exigiera ningún detrimento a la prerrogativa de su majestad el Emperador como gobernante soberano. 

El 12 de agosto el Emperador informó a la familia imperial su decisión de rendirse. Uno de sus sobrinos, el Príncipe Asaka preguntó si la guerra continuaría si la kokutai no se preservaba. Hirohito únicamente contestó «por supuesto». 

Debido a que los términos de los aliados parecían dejar intacto el principio de preservación del Trono, Hirohito grabó el 14 de agosto su anuncio de capitulación, que fue retransmitido a toda la nación el día siguiente, no sin despertar una breve rebelión de militares opuestos a dicha decisión. 

En dicho anuncio, Hirohito se refirió a las bombas atómicas: 
Además, el enemigo ha empezado a utilizar una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si continuásemos la lucha, sólo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la civilización humana.

La rendición se hizo oficial el 2 de septiembre de 1945 abordo del USS Missouri y estuvo presidida por el General McArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas. 

Un año después de los bombardeos, aproximadamente 40.000 tropas de ocupación se encontraban en Hiroshima y 27.000 en Nagasaki. Entre otras condiciones de la rendición, los japoneses admitieron cambios constitucionales, ocupación de su territorio (Okinawa permaneció ocupada por EEUU hasta 1972), instalación de numerosas bases militares y prohibición de constituir un ejército propio. Recientemente, estas sanciones han empezado a afrontar tímidas modificaciones. 

Los Hibakusha 


Las víctimas sobrevivientes de los bombardeos son llamadas hibakusha, una palabra en japonés que literalmente significa «persona bombardeada». Para el año 2008, 243.692 hibakusha eran reconocidos por el gobierno japonés, la mayoría viviendo en dicho país. El gobierno además asegura que el 1% de dichos sobrevivientes padece alguna enfermedad asociada a la radiación. 

Memoriales en Hiroshima y Nagasaki contienen listas de los hibakusha que se sabe han muerto desde los bombardeos. Actualizadas anualmente durante el aniversario de los bombardeos, al 2008 los memoriales contenían los nombres de más de 400.000 hibakusha, 258.310 en Hiroshima y 145.984 en Nagasaki. 


Doble sobreviviente. 

El 24 de marzo de 2009, el gobierno japonés reconoció a Tsutomu Yamaguchi como un doble hibakusha. Yamaguchi estuvo a una distancia de 3 kilómetros del punto cero en Hiroshima, donde se encontraba en un viaje de negocios cuando detonó la bomba atómica. Sufrió severas quemaduras en el lado izquierdo del cuerpo. El 8 de agosto regresó a su tierra natal, Nagasaki, donde se expuso a la radiación residual de la bomba mientras buscaba a sus familiares. Yamaguchi es el primer sobreviviente confirmado de ambos bombardeos. 

Tras el ataque atómico, Hiroshima fue reconstruida como una ciudad en memoria de la paz. El gobierno japonés continuó pidiendo la abolición de las armas atómicas y a mayor escala por la paz mundial. En mayo de 1949 el parlamento japonés declaró a Hiroshima como «Ciudad de paz» y a Nagasaki como «Ciudad de la cultura internacional». 

Tanto en Hiroshima como en Nagasaki se han erigido una gran cantidad de monumentos, esculturas, ceremoniales y parques para recordar y conmemorar los eventos de agosto de 1945. 

En Hiroshima destacan: 

* Parque Memorial de la Paz de Hiroshima.- El parque cuenta con más de 120.000 metros cuadrados de terreno. Anterior al bombardeo la zona representaba el corazón político y comercial de la ciudad. Cuatro años después del evento se determinó que la zona alojaría edificios dedicados a memoriales de paz. 
o Memorial de la Paz de Hiroshima.- También Cúpula Genbaku (Genbaku Dōmu), uno de los edificios que se mantuvo en pie después de la explosión. 

o Museo Memorial de la Paz de Hiroshima.- En este lugar cada año (a excepción de 1950 donde fue cancelada) se realiza una Declaración de Paz por parte del Alcalde de la ciudad. 
o Monumento a la paz de los niños.- Monumento erigido en honor de Sadako Sasaki, niña japonesa que fue expuesta a la radiación de la bomba a los dos años de edad y a los doce desarrolló leucemia. Con el deseo de vivir, comenzó el Senbazuru, antigua creencia japonesa de que al realizar mil grullas de papel se cumplen los deseos de quien las realiza. La niña falleció antes de terminar las 1.000 grullas pero se creó una asociación para conseguir los fondos necesarios para erigirle un monumento. 
o Salón Nacional a la Paz en Memoria por las Víctimas de la Bomba Atómica de Hiroshima.


Entre otras, en Nagasaki se encuentran: 

* Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki.- Inaugurado en 1996 como parte de los proyectos conmemorativos del 50° aniversario del bombardeo. 
* Salón Nacional a la Paz en Memoria por las Víctimas de la Bomba Atómica de Nagasaki 
* Parque de la paz de Nagasaki.- Ubicado en la parte baja de una colina al norte del hipocentro, fue construido para representar el deseo de la paz mundial. Una de sus principales características es una estatua creada por el escultor Seibō Kitamura de 9,7 metros de altura, la cual simboliza el deseo de los habitantes de Nagasaki por alcanzar la paz. Cada 9 de agosto se hace una declaración de paz al mundo frente a la estatua. 
* Catedral Urakami.- La catedral fue uno de los edificios destruidos durante el bombardeo y sólo uno de sus muros se mantuvo en pie. Fue reconstruida en 1959 y en sus alrededores se muestran objetos que sobrevivieron a la explosión.

La Llama de la Paz es el fuego eterno creado por Kenzo Tange, profesor de la Universidad de Tokio, en un parque conmemorativo en Hiroshima el 1 de agosto de 1964. El monumento representa dos manos juntas por las muñecas y con las palmas hacia el cielo. La Llama de la Paz está considerada un símbolo contra la guerra nuclear y permanecerá encendida hasta que la amenaza nuclear abandone el planeta Tierra. 







Little Boy (en español: Niñito o Niño Pequeño) fue el nombre con que se bautizó a la bomba atómica lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Little Boy fue lanzada desde el bombardero estadounidense B-29 llamado Enola Gay pilotado por el teniente coronel Paul Tibbets, desde unos 10 450 m de altura. La bomba explotó a las 8:15:45 AM (JST), aproximadamente, a una altitud de 600 m sobre la ciudad japonesa, matando aproximadamente a 140 000 personas.




Fat Man (en español: Hombre Gordo) fue el nombre clave utilizado para el dispositivo nuclear que fue detonado en Nagasaki, Japón por los Estados Unidos el 9 de agosto de 1945. Fue el segundo y hasta ahora, el último dispositivo nuclear utilizado en un ataque y el tercero en ser detonado en la historia después de Trinity y Little Boy.

























El B-29 Bockscar fue elegido para llevar a cabo el bombardeo de Nagasaki. Actualmente el aeronave se exhibe en el Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de Norteamérica.








 Nagasaki devastasda tras la explosión atómica.




























Aquí se aprecia la silueta de dos personas que fueron pulverizadas al instante.






Hibakusha, es característico de los hibakusha un continuo temor ante la incertidumbre de su muerte. Al dolor físico y psicológico, hay que añadir también el factor de rechazo social, puesto que con frecuencia sufren discriminaciones de sus conciudadanos, ya que, debido a la falta de conocimientos sobre las enfermedades relacionadas con la radiación, algunas personas piensan que son congénitas o incluso contagiosas. Esto a pesar del hecho de que no hay un aumento estadísticamente demostrable de malformaciones congénitas entre los niños concebidos por los supervivientes de los bombardeos. Las mujeres supervivientes de Hiroshima y Nagasaki que podían concebir y que estuvieron expuestas a cantidades significativas de radiación, tuvieron hijos sin mayor anomalías que la media japonesa.



Vista panorámica del monumento que marca el epicentro de la explosión atómica de Nagasaki.




El Emperador Hirohito grabando su discurso de rendición durante el fin de la II Guerra Mundial.








Hibakusha es un término japonés que significa ‘persona bombardeada’ (de hibaku (被爆?), forma pasiva de baku (爆 bomba o bombardear?) y de sha (者 persona?)) y con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos nucleares a civiles en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 por parte de la fuerza aérea de Estados Unidos tras la aprobación del presidente Harry S. Truman.


La llama de la Paz en Nagasaki.


La explosión y el calor dejaron la llamada "sombra nuclear" aquí se ven los pilares del puente.






Winston Churchill, Harry S. Truman y Iósif Stalin, líderes de los países vencedores presentes en la Conferencia de Postdam.






Urakami Tenshudo. Fotografía tomada en enero de 1946 de una iglesia católica destruída por la bomba en la ciudad de Nagasaki.


Los representantes japoneses a bordo del USS Missouri durante la ceremonia de rendición el 2 de septiembre de 1945.


Oficialmente hay más de 360.000 hibakusha de los cuales la mayoría, antes o después, han sufrido desfiguraciones físicas y otras enfermedades provocadas por la radiación tales como cáncer y deterioro genético.











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