jueves, 2 de febrero de 2017

La Gran Guerra. Primera Guerra Mundial

Lo que se inició como una guerra circunscrita a las viejas potencias europeas se extendió por el resto del mundo merced a las posesiones coloniales. Además intervinieron otros países como Estados Unidos de Norteamérica, Japón, China o algunos países iberoamericanos. España permaneció al margen del conflicto.

Se inició poco después del asesinato del príncipe heredero a la Corona de Austria, el Archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, quien junto con su esposa fue víctima de un atentado terrorista en la ciudad de Sarajevo (Bosnia) el 28 de junio de 1914. Los responsables del atentado, bosnios de origen serbio, reivindicaban la anexión de Bosnia (bajo dominio austríaco) a Serbia.

Austria-Hungría atribuyó a Serbia la responsabilidad del atentado y, tras un ultimátum, le declaró la guerra (28 de julio de 1914). El funcionamiento de las alianzas militares constituidas en los inicios del siglo XX por las principales potencias europeas precipitó la extensión del conflicto fuera de las fronteras balcánicas.

Hechos significativos de la I Guerra mundial.
Hay muchos factores que considerar en los orígenes y causas de la I Guerra Mundial: ninguno de ellos es suficiente, y todos son contaminantes. Uno es la continuación histórica de los grandes conflictos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX en donde potencias centrales en torno a Alemania se encontraban frente a aliados en torno a Rusia, Francia y Gran Bretaña. Otro, un poco dudoso, es el enfrentamiento de democracias y autoritarismo.

Un factor clave es la lucha imperialista por el reparto del Mundo, ya que en efecto, en 1914 Europa dominaba el mundo, salvo por los Estados Unidos y el Japón, y las riquezas estaban irregularmente distribuidas. Además, algunos
Países veían en la guerra la posibilidad de resolver sus conflictos internos.
Sus principales protagonistas: el emperador de Austria Francisco José, el zar Nicolás II de Rusia y el Káiser Guillermo II de Alemania.

La Gran Guerra duró cuatro años, que los tratadistas militares dividen en tres períodos: En los primeros meses, guerra de movimientos; en los tres años siguientes guerra de posiciones o trincheras y el período de ofensiva alemana y contraofensiva aliada que en un plazo de catorce semanas y gracias a la intervención de los Estados Unidos, terminó con las potencias centrales y las redujo a un estado de postración. 

Los tratados de paz no fueron fáciles: las potencias vencedoras no estaban de acuerdo entre sí sobre el reparto de los territorios de los perdedores y sobre el destino de Alemania. Francia pretendía el desmembramiento de su enemiga y por su parte Gran Bretaña y Estados Unidos veían ya la necesidad de conservarla como nación fuerte para el comunismo, tesis que se repetiría al final de la II Guerra Mundial.

Finalmente el Tratado de Versalles decidió el reparto de territorios y colonias de Alemania, la reducción de su ejército a 10.000 hombres y la obligación germana de pagar indemnizaciones de guerra por las reparaciones a los daños hechos a los aliados.

Tras el conflicto, se firmaron varios tratados de paz por separado entre cada uno de los vencidos y todos los vencedores, con excepción de Rusia, que había abandonado la guerra en 1917. Al conjunto de estos tratados se le conoce como La Paz de París (1919-1920).

Versalles: Firmado el 28 de junio de 1919 entre los aliados y Alemania. El antiguo territorio del Imperio alemán fue cortado en dos por el Corredor polaco, desmilitarizado, confiscadas sus colonias, supervisado, condenado a pagar enormes compensaciones —que terminó de satisfacer casi un siglo después, en 2010—34 y tratado como responsable del conflicto. Este tratado produjo gran amargura entre los alemanes y fue la semilla inicial para el próximo conflicto mundial. Con este tratado también fue creada la Sociedad de Naciones.

Saint-Germain-en-Laye: Firmado el 10 de septiembre de 1919 entre los aliados y Austria-Hungría. En este tratado se establecía el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio austrohúngaro, y Austria quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán.

Neuilly: Firmado el 27 de noviembre de 1919 en Neuilly-sur-Seine (Francia) entre Bulgaria y las potencias vencedoras. De acuerdo con lo estipulado en el tratado, Bulgaria reconocía el nuevo Reino de Yugoslavia, pagaba 400 millones de dólares en concepto de indemnización y reducía su ejército a 20.000 efectivos. Además, perdía una franja de terreno occidental en favor de Yugoslavia y cedía Tracia occidental a Grecia, por lo que quedaba sin acceso al mar Egeo.

Trianon: Acuerdo impuesto a Hungría el 4 de junio de 1920 por los aliados, en el que se dictaminó la entrega de territorios a Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia.

Sèvres: Firmado el 10 de agosto de 1920 entre el Imperio otomano y los aliados (a excepción de Rusia y Estados Unidos), siendo parte de la partición del Imperio otomano. El Tratado dejaba a los otomanos sin la mayor parte de sus antiguas posesiones, limitando sus territorios a Constantinopla y parte de Asia Menor.

En el plano político, cuatro imperios autoritarios se derrumbaron, lo que transformó profundamente el mapa de Europa, rediseñado por el tratado de paz de 1919:
El Imperio del zar quedó transformado en la Rusia comunista (más tarde la URSS), el Imperio otomano se disolvió dando paso a Turquía (península de Anatolia y Constantinopla), el Imperio austrohúngaro fue disuelto dando paso a los Estados de Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia como nuevos países independientes, el Imperio alemán finalizó y fue reemplazado por la República de Weimar, que gobernaría sobre una Alemania mermada territorial y económicamente por el pago de las reparaciones de guerra.

Los cambios que produjo esta guerra fueron: la revolución bolchevique en Rusia, la entrada de los Estados Unidos en Europa y, por supuesto, las bases para la II Guerra Mundial.

El 11 de noviembre de 1918 se puso fin a 4 años y medio de lucha encarnizada y cruel barbarie, cerca de 10.000.000 millones de muertos y cerca de 22.000. 000 heridos en las filas militares, y 9.000.000 millones de civiles muertos por causa de la guerra.

Una vez más, una guerra de enorme envergadura no había acabado las contradicciones, sino que, además de aumentarlas, creó otras nuevas. 






































































































































































































































































































Retrato de Richthofen. Luce la prestigiosa cruz azul Pour le Mérite, máxima condecoración militar alemana.


Rittmeister Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen.


El Albatros biplano II, con el que el Barón Rojo consiguió la mayor parte de sus victorias.

Fokker DR.I. Réplica del famoso triplano utilizado por Manfred von Richthofen.


Tarjeta postal alemana de 1917 con una foto de Manfred von Richthofen.






Fuentes: 

Clio.rediris.es IGM. Liceo Pan de Azúcar.
«Daily Mirror Headlines: The Declaration of War, Published 4 August 1914». BBC. Consultado el 9 de febrero de 2017.
«First World War.com - Battles - The Battle of Jutland, 1916». First World  «First World War.com - Battles - The Battle of Otranto Straits, 1917». First World War.com (en inglés). 22 de agosto de 2009. Consultado el 15 de febrero de 2016.
Jiménez, Juan; de León, Ramón. Telegrama Zimmermann. Consultado el 27 de julio de 2016.
«Clairière de l'Armistice» (en french). Ville de Compiègne. Archivado desde el original el 27 de agosto de 2007.
Díez, Julián (2 de octubre de 2010). «Alemania termina de pagar por la Gran Guerra | 5 sentidos | Cinco Días». Cinco Días. Consultado el 18 de febrero de 2016.
Nial Ferguson, The pity of war. Penguin, 1999
Bacchiega, Julia (Julio de 2014). «Parte I: Centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-2014). La implicancia del nacionalismo en el preludio de la Gran Guerra.». Relaciones Internacionales. PS

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