sábado, 7 de enero de 2017

Volkswagen Kübelwagen


Volkswagen Kübelwagen.

Comenzó a diseñarse en 1936, enseguida se convirtió en uno de los coches más apreciados y conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Su construcción comenzó en 1940, tras ser adjudicado como coche de reglamento del Ejército. Sus mejores características fueron la ligereza y la rápida producción. También era muy manejable y fácil de mantener. Hasta 1944, año en que se dejó de fabricar, se construyeron unas 55.000 unidades. Una variante, el tipo 92, incluyó una caja cerrada. Otra, la Tropenfest, incorporó neumáticos para la arena del desierto.

Uno de los vehiculos militares más famosos de la Segunda Guerra Mundial fue el Volkswagen Kubel, el "Jeep aleman". En 1938 se comenzó la construcción de este modelo en la factoría de Volkswagen de Wolfsburg y los primeros ejemplares saldrían de la misma en mayo de 1940.

El vehículo estaba diseñado con materiales ligeros y los más baratos posibles, que comprendían componentes de diseño muy simple. A, simple vista se puede decir que su aspecto es muy similar al del Jeep. El sistema de suspensión, junto con la utilización de un diferencial de auto-bloqueo, le conferían buenas prestaciones en todo tipo de terrenos. Tras algunos problemas iniciales, el motor de cuatro cilindros y refrigerado por aire Volkswagen Tipo I HIAR de 998 cc se convirtió enseguida en una de las plantas motrices mas seguras de toda la guerra. Con sus excelentes cualidades automovilísticas y su simple mantenimiento, el vehículo cumplió adecuadamente las exigencias militares, especialmente en el desierto y en la URSS. La versión militar tenía una carrocería de turismo en chapa de metal con capota plegable. Disponía de cuatro puertas, ademas de ventanillas laterales. Los paneles de la carrocería eran principalmente de chapa estampada de calibre 18. Se utilizaban montantes tubulares como miembros básicos estructurales de la carrocería. Los cilindros del motor eran en H instalados en horizontal en la parte trasera del auto y el chasis consistía en un tubo central fabricado en acero que se bifurcaba en la parte trasera para soportar el motor y la transmisión, mientras que el suelo de acero de cada lado del miembro central soportaba la carrocería.

El eje frontal estaba compuesto por un tubo de acero que alojaba las dos barras de torsión de la suspensión. A cada lado del diferencial había juntas universales que proporcionaban sendos centros sobre los que se articulaban los dos ejes traseros de tracción, mientras que las ruedas traseras se estabilizaban lateralmente desde los alojamientos del diferencial. Las cajas de cambio auxiliares de cada rueda trasera ocasionaban a los dos semiejes una cierta altura que confería al vehículo algo más de luz sobre el suelo. Tenía suspensión independiente a las cuatro ruedas y amortiguadores hidráulicos de doble acción controlaban la flexión de las ballestas traseras. La dirección y las articulaciones eran del tipo convencional. Los frenos eran mecánicos, controlados por cable, y tenían accionamiento doble por palanca sabre las zapatas. El vehículo también fue diseñado con la carrocería cubierta, denominado en ese caso Tipo 82.

Todos los modelos construidos desde marzo de 1943 llevaban un motor de 1.131 cc. Al final de la guerra se habían producido unos 55.000 vehiculos Tipo 82 (la producción cesó a mediados de 1944). Para dar cabida a las distintas carrocerías exigidas, se expidió una ordenanza el 2 de agosto de 1940 exigiendo la ampliación del chasis en 6-8 cm de ancho que dio origen al Tipo 86. El Kübelwagen normal no fue muy eficaz en el desierto y hubo que desarrollar una versión tropical (Tropenfest) con algunos cambios, entre ellos la utilización de neumáticos mas anchos para la arena y otros cambios para su efectividad en zonas desérticas. Los Kübels usados en África recibieron el apodo de los "Camellos Alemanes".

HISTORIA OPERATIVA

Los primeros prototipos del Kübelwagen fueron probados en el transcurso de la campaña relámpago contra Polonia. Ya con su forma definitiva fueron utilizados en cortos números durante la rápida marcha sobre Francia en mayo-junio de 1940. Allí fueron descubiertos por el futuro "Zorro del Desierto", Feldmarschall Erwin Rommel, quien recomendó su empleo en gran escala. Cabe recordar que por entonces la "HWA" desaprobaba al "Kübelwagen", considerándolo incapaz de reemplazar a los vehículos ligeros de personal existentes. En teoría contribuía a ello la carencia de tracción integral y la escasa potencia de su motor, que ni siquiera superaba el límite mínimo de 25 HP fijado por la Wehrmacht para todos sus rodados. Fue Hitler quien creyendo en la simplicidad y confiabilidad del "Kübelwagen", removió los obstáculos opuestos por la "HWA", ordenando su envío al desierto y al frente ruso. Allí demostró su valía, pasando a representar uno de los sellos más característicos y tenaces de la presencia alemana en cualquiera de los escenarios de la segunda guerra mundial. Su desempeño fue descollante tanto en las hirvientes arenas del Norte de África, como en las gélidas estepas rusas. Allí se demostró el acertado futuro slogan de la fábrica: "El aire no se congela ni hierve", refiriéndose a la refrigeración por aire del motor.

Efectivamente cuando sin excepción todos los vehículos de la Wehrmacht quedaron inmovilizados durante los rigurosos inviernos rusos, el único que podía seguir siendo arrancado por sí mismo fue el fiel "Kübelwagen". Incluso se lo utilizó como arranque de aquellos otros. En el desierto, el "Kübelwagen" enviados, prestaron valentísimos servicios al "Deutsche Afrika Korps" de Rommel. Allí en un entorno inhóspito y extenso, donde los medios mecanizados estaban llamados a representar un factor decisivo, aportaron su capacidad de marcha en todo tipo de terrenos; escasa necesidad de mantenimiento y proverbial confiabilidad. Y por sobre todo, consumían poco combustible y nada de agua, elementos esenciales para luchar y vivir en el desierto. La medida de la íntima relación del soldado con el Volkswagen la describió el propio Rommel, célebre por sus visitas a las vanguardias en combate, quien personalmente se dirigió a Porsche en los siguientes términos: "Usted salvó mi vida", le dijo, para seguidamente agregar: "Su "Kübelwagen" que yo usaba en África, atravesó un campo de minas sin detonar ninguna de ellas, mientras que el pesado Horch que me seguía con todas mis pertenencias, voló por el aire". Por eso también solía decir: "El Kübelwagen puede ir hasta donde sólo los camellos lo hacen".







































0 comentarios:

Publicar un comentario

Comente con responsabilidad

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites