miércoles, 11 de enero de 2017

Los Campos de concentración japoneses en U.S.A.


Los campos de concentración en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial alojaron a unas 120.000 personas, en su mayor parte de etnia japonesa, más de la mitad de las cuales eran ciudadanos estadounidenses, por considerarlos personas sospechosas sólo por pertenecer a la etnia japonesa, y ante el temor de que de una manera u otra pudieran colaborar con el enemigo.

Parece ser que tras el ataque de Pearl Harbour perpetrado por tropas niponas, los japoneses comenzaron a ser vistos como una amenaza, tanto los japoneses de Japón como los ciudadanos estadounidenses de origen o ascendencia japonesa. La histeria sobre que los Nisei, nombre dado a los ciudadanos de origen japonés, estaban planeando un ataque militar llegó al extremo de crear estos campos de reubicación o internamiento, obligando a los ciudadanos a a vender sus negocios y sus casas para ser internados allí. La psicosis era tal que se esparcieron rumores de un levantamiento organizado por 20.000 nisei en San Francisco, así como otro de menor envergadura en Hawaii.

Entre Marzo y Octubre de 1942, se crearon hasta 10 campos de internamiento en diferentes estados de los Estados Unidos, variando la calidad de vida entre unos y otros. Irónicamente, una de las unidades de guerra más condecoradas de los Estados Unidos, el 442º Equipo de Regimiento de Combate que luchó en Europa en la II Guerra Mundial, estaba íntegramente formado casi en su totalidad por japoneses-estadounidenses, muchos de los cuales tenían a sus familias en campos de internamiento.

Aunque oficialmente se llamaban “campos de reubicación”, los campos estadounidenses como los europeos, estaban custodiados por fuertes dispositivos de seguridad en zonas alejadas de cualquier población y eran exclusivas para los japoneses, quienes en esa época eran tratados como sospechosos de espionaje y conspiración. Aunque no hay registros de trabajos forzados, muchos de los sobrevivientes denuncian que vivían en una situación muy precaria.

Cuando los campos cerraron entre 1946 y 1948, los japoneses fueron liberados y se les dio un billete de tren y unos cuantos dólares. No fue hasta el Gobierno de Ronald Reagan en 1988 que Washington pidió disculpas e indemnizó a cada superviviente de los campos de concentración con 20.000 dólares por los horrores vividos.
































Fuentes bibliográficas:


Confinement and Ethnicity: An Overview of World War II Japanese American Relocation Sites, Jeffery F. Burton, Mary M. Farrell, Florence B. Lord, and Richard W. Lord, Chapter 3, NPS, accessed 31 Aug 2006.
Houston, Jeanne Wakatsuki (1973, 1983). Farewell To Manzanar: A True Story of Japanese American Experience During and After the World War II Internment. Laurel Leaf. ISBN 0-553-27258-6.
Mukai, Gary. Teaching about Japanese-American Internment. Bloomington: ERIC Clearinghouse for Social Studies, 2000.
Documento presentado en 1998 a la ONU sobre Detención arbitraria de latinoamericanos de ascendencia japonesa.
Alemanes latinoamericanos en campos de prisioneros en EEUU,
Toland, John (2003). The Rising Sun. Modern Library. p. 145. 0-8129-6858-1.
Behind Barbed Wire. The New York Times. Publicado el 11/09/1988. Consultado el 03/09/2008.

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