domingo, 8 de enero de 2017

El camino del Norte. La Guerra de Invierno. Guerra ruso-finesa


El incidente de Mainila, detonante del conflicto.

Ocurrió el 26 de noviembre de 1939, cuando el Ejército soviético disparó su artillería contra la pequeña villa rusa de Mainila (situada al norte de San Petersburgo), y los líderes soviéticos culparon a Finlandia de haber causado el ataque, inventando pérdidas militares además de las civiles. La Unión Soviética utilizó este incidente como excusa para iniciar la invasión de Finlandia cuatro días después.

De acuerdo a los archivos del líder comunista Andréi Zhdánov, el incidente fue planificado para culpar a Finlandia y para iniciar una ofensiva.

El 30 de noviembre de 1939, las tropas soviéticas cruzaron la frontera finesa y marcharon hacia la línea Mannerheim, un sistema fortificado de 250 kilómetros, situado frente a la frontera rusa, en el istmo de Carelia. En Europa se desató una campaña de simpatía hacia la Finlandia agredida y, el 14 de diciembre, la URSS fue expulsada de la Sociedad de Naciones, mientras Alemania guardaba silencio.

Sin embargo, las tropas soviéticas fracasaban, acosadas por las guerrillas finlandesas, que aprovecharon su familiaridad con el invierno ártico para atascar a 30.000 soldados enemigos, sin que pudiera modificar la situación el bombardeo de Helsinki. El Ejército soviético era una masa mal organizada, con mandos desmoralizados por las purgas de 1937 y, llegado diciembre, ya había movilizado 30 divisiones sin lograr modificar la situación en su favor. El día 10 de diciembre fracasó en su primer ataque contra la línea Mannerheim y, entre el 19 y el 22, llevó a cabo un segundo intento con igual resultado. A 50 grados bajo cero, los finlandeses cobraron ánimos, contraatacaron y, utilizando todos los medios y técnicas para moverse en la nieve, cayeron sobre los soviéticos, derrotándolos en Soumussalmi entre el 31 de diciembre y el 8 de enero.

La prensa occidental celebró la noticia pero Stalin no pensaba renunciar: había formado, en Terijolki, un llamado Gobierno popular finlandés y envió otros 600.000 soldados al frente.

Los finlandeses no podían contener tal avalancha y, el 1 de febrero, perdieron la primera posición de la línea Mannerheim. Entre el 10 y 18, los soviéticos rompieron el frente y lanzaron paracaidistas a retaguardia. El mariscal Mannerheim se retiró hacia Viipuri, que cayó el 2 de marzo.
Alarmadas, Gran Bretaña y Francia habían enviado tropas a Noruega, a fin de evitar el avance soviético y bloquear el envío de mineral de hierro sueco hacia Alemania. Ante su presencia, Stalin suspendió la ofensiva de Finlandia, a fin de aprovechar las ventajas obtenidas sin enfrentarse con los aliados. La paz de Moscú, del 12 de marzo, concedió a la URSS el puesto militar de Hangö y las islas Aland, importantes posiciones en el Báltico, así como el derecho de paso por el territorio de Petsamo.

El Ejército permanente de Finlandia, formado por tres divisiones de infantería, una brigada de caballería y una compañía de tanques al comienzo de la guerra, fue reforzado con tropas de reserva, algunas de las cuales no habían completado su instrucción. Con estas fuerzas, el general finés Carl Gustaf Emil von Mannerheim se enfrentó al enemigo en cinco frentes. El Ejército Rojo lanzó su primera ofensiva sobre una serie de fortificaciones denominada Línea Mannerheim, situada en el istmo de Carelia. Los fineses resistieron en esta posición. Las cuatro divisiones soviéticas destinadas al norte de la Línea Mannerheim avanzaron durante los primeros días del mes de diciembre, pero en el mes de febrero los fineses pudieron cortar las líneas de suministros y comunicaciones del Ejército Rojo y obligaron a retirarse a sus columnas más avanzadas.

Las repetidas derrotas provocaron una reorganización de la cúpula militar soviética y el mariscal Semión Konstantínovich Timoshenko asumió el mando de las operaciones. El curso de la guerra cambió inmediatamente. Timoshenko concentró 300.000 hombres frente a la Línea Mannerheim y apoyó esta ofensiva con la artillería y ataques aéreos.

Desde el 1 hasta el 10 de febrero de 1940, las fortificaciones de la Línea Mannerheim fueron sometidas a un intenso bombardeo. La posterior guerra de desgaste ocasionó un importante número de bajas en el ejército soviético, pero éste logró vencer la resistencia finesa. Las tropas soviéticas lanzaron una fuerte ofensiva sobre Summa el 14 de febrero y conquistaron esta ciudad. El 23 de este mes avanzaron hacia Víborg, la ciudad clave del flanco occidental de la Línea Mannerheim, que fue ocupada el 11 de marzo por el Ejército Rojo. La lucha cesó el 12 de marzo de 1940.

EL RESULTADO DE LA GUERRA

Los términos del tratado de paz impuesto a Finlandia por la URSS obligaban a los fineses a entregar las siguientes posesiones: 41.888 km2 de su territorio, incluido el istmo de Carelia, en el que se encontraban la ciudad y la bahía de Víborg, además de sus islas; la costa norte y occidental del lago Ladoga, junto con las ciudades de Käkisalmi (en la actualidad Priozersk), Sortavala y Suoyarvi; varias islas estratégicas situadas en el golfo de Finlandia; y parte de las penínsulas de Rybachiy y Sredniy. Los fineses tuvieron que acceder a arrendar la península de Hangö y las islas de los alrededores a los soviéticos durante un periodo de treinta años para establecer allí una base militar. Asimismo, se permitió el tránsito libre de mercancías y ciudadanos soviéticos a lo largo de la provincia de Petsamo (en la actualidad Pechenga) y se limitó las fuerzas militares finesas. Con este tratado terminó para Finlandia la primera fase de la II Guerra Mundial. Según un comunicado oficial de las autoridades de este país, se produjeron en este bando 19.263 muertos y 43.500 heridos.

La segunda fase de la II Guerra Mundial comenzó para Finlandia aproximadamente un año después. El país se unió a Alemania para atacar a la URSS en junio de 1941 con la esperanza de recuperar los territorios perdidos. Sin embargo, hacia 1944 la guerra se tornó desfavorable para Alemania, por lo que Finlandia pidió la paz a la Unión Soviética. Los duros términos impuestos por los soviéticos suponían el pago de 300 millones de dólares en concepto de indemnización de guerra.

Resultado: Victoria pírrica de la URSS.

Consecuencias: Finlandia pierde aproximadamente un 12% de su territorio.
























































































































Bibliografía:


Condon, Richard. Traducido por López-Pozas Carreño, Carlos (1976). Guerra de invierno : Rusia contra Finlandia. Madrid: San Martín S.L. ISBN 84-7140-128-2. 425 640 soldados el 30 de noviembre de 1939 y 760 578 soldados a principios de marzo de 1940. RSMA. F. 37977. Op. 1. D. 595. L. 57-59, 95; D. 722. L. 414-417; Guerra de Invierno. - Pr. 1. - P. 150. Al principio de la guerra, Finlandia contaba con 337 000 soldados. A principios de marzo de 1940 contaban con 346 500 hombres. Newton-Juutilainen 1999: páginas 299-335. (Palokangas, Markku: tropas finlandesas Armamento y Material). Newton-Juutilainen 2005: páginas 77-88 (Juutilainen, Koskimaa).Malmi T. Suomalaiset sotavangit // Talvisodan pikkujättiläinen / J. Leskinen, A. Juutilainen. - 2007. - P. 792. - ISBN 978-951-0-23536-2.


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