jueves, 26 de enero de 2017

El Acorazado Yamato



El Yamato fue junto a su gemelo el Musashi, el mayor buque acorazado de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y el más pesadamente artillado. Su nombre Yamato (fue en remembranza de una antigua provincia japonesa y de todo Japón en japonés arcaico), era cabeza de serie de la clase Yamato.

Junto a sus gemelos Musashi y Shinano, aunque éste último fue transformado y botado como portaaviones. Desplazaba 65.027 toneladas en vacío, de las cuales 21.266 eran de blindaje, y 72.800 toneladas a plena carga. Su longitud era de 256 metros en la línea de flotación y 263 m en total. Portaba las mayores piezas de artillería embarcada jamás construidas, con un calibre de 46 centímetros (18,1 pulgadas), capaces de alcanzar blancos a más de 40 kilómetros de distancia.

A lo largo de 1942 actuó como buque insignia de la Flota Combinada japonesa, y en junio de 1942 el almirante Isoroku Yamamoto dirigió desde su puente la desastrosa batalla de Midway. El Musashi lo sustituyó como buque insignia de la Flota Combinada a inicios de 1943, y el Yamato empleó el resto de ese año y gran parte de 1944 desplazándose entre las islas Truk y el puerto de Kure en respuesta a las amenazas estadounidenses. A pesar de estar presente en la batalla del Mar de Filipinas, el Yamato no participó en la misma, y la única ocasión en que disparó sus armas principales a objetivos de superficie enemigos fue en octubre de 1944, cuando lo enviaron a atacar a las fuerzas estadounidenses que invadieron las islas Filipinas durante la batalla del Golfo de Leyte.



 A punto de conseguir la victoria, las fuerzas japonesas se retiraron creyendo que se estaban enfrentando a una flota de transporte estadounidense completa en lugar de a un pequeño grupo de escolta, que era lo único que se interponía entre el Yamato y los vulnerables transportes de tropas.
Durante 1944 la balanza del poder naval en el Pacífico se inclinó en contra de Japón, y a principios de 1945 la flota nipona debió permanecer en puerto por la crítica escasez de combustible. En abril de este último año, en un desesperado intento para frenar el avance aliado, el Yamato fue enviado a la isla de Okinawa con la misión de intentar protegerla de la invasión y combatir hasta el final.

Sin embargo, submarinos y portaaviones de la armada estadounidense descubrieron su grupo de combate al sur de Kyushu y el 7 de abril de 1945 fue atacado y hundido por aviones bombarderos y torpederos de un portaaviones de los EE.UU., lo que causó la desaparición de la mayor parte de su tripulación.

En la madrugada del 7 de abril la tripulación del Yamato ya se encontraba en sus puestos de combate y lista para acciones antiaéreas. La primera aeronave aliada contactó con la Fuerza Especial de Ataque de Superficie a las 08:23 y poco después llegaron dos hidroaviones. En las siguientes cinco horas el Yamato disparó proyectiles Beehive —3 Shiki tsûjôdan— a los aviones aliados, pero no pudo evitar que lo siguieran. El Yamato obtuvo su primer contacto de radar con un avión a las 10:00 y una hora después cazas norteamericanos F6F Hellcat llegaron para hacer frente a cualquier aeronave nipona que apareciera, pero ninguna lo hizo.46 N 5 Sobre las 12:30, 280 aviones bombarderos y torpederos llegaron sobre la formación japonesa. El destructor Asashimo, que se había separado del grupo debido a problemas en sus turbinas, fue alcanzado y hundido por un destacamento de aeronaves procedentes del USS San Jacinto.

El tercer y más devastador ataque se desencadenó a las 13:40. Al menos cuatro bombas impactaron en la superestructura del Yamato y causaron numerosísimas bajas entre los artilleros de los cañones de 25 mm. Varios disparos errados impactaron en su cubierta exterior, comprometiendo parcialmente la defensa anti torpedos. Más importantes fueron cuatro nuevos impactos de torpedos, tres de los cuales dieron a babor, aumentando más la inundación de la sala de calderas y anegando otra sala de calderas contigua y la sala del timón. Con la sala del timón ya bajo el agua, el barco perdió toda maniobrabilidad y quedó atascado en un giro a estribor. El cuarto torpedo probablemente dio en la sala de máquinas de estribor, que, junto a las otras tres salas de máquinas de esa banda, estaba en proceso de contra inundación para reducir la escora a babor. La explosión del torpedo incrementó la cantidad de agua que penetraba, atrapando a muchos tripulantes antes de que pudieran escapar.




A las 14:02 se dio la tardía orden de abandonar el barco. Para entonces la velocidad del Yamato era de solo 10 nudos (19 km/h) y su escora iba en constante aumento. Los incendios ardían sin control en varias secciones del navío y las alarmas de incendios comenzaron a sonar en el puente advirtiendo de las temperaturas críticas en los almacenes de municiones de las torretas delanteras.

La práctica habitual habría sido inundar los almacenes para prevenir su explosión, pero las estaciones de bombeo que deberían haber realizado esta tarea habían sido inutilizadas por las inundaciones previas.

Sus torretas principales de 460 mm se desprendieron de las barbetas, y el volteo del acorazado creó una fuerza de succión que atraía a los tripulantes que intentaban nadar lejos de él. Cuando el giro alcanzó aproximadamente los 120° uno de los dos almacenes de proa detonó en una tremenda explosión.

La nube de hongo resultante, de 6 km de altura, se pudo ver en Kyūshū, a 160 km de distancia. El Yamato se hundió rápidamente llevándose consigo la vida de unos 2055 hombres de una tripulación de 2332, incluido el vicealmirante Seiichi Itō, comandante de la flota. Los pocos supervivientes fueron rescatados por los cuatro destructores restantes, que fueron respetados por los atacantes y pudieron regresar a Japón.

Décadas después de la guerra el Yamato fue inmortalizado de varias maneras por los japoneses. Históricamente, la palabra «Yamato» fue usada como un nombre poético para el Japón, por lo que el nombre se convirtió en una metáfora para el final del imperio japonés. En abril de 1968 se erigió un monumento en forma de torre en el cabo Inutabu, en la prefectura de Kagoshima, para recordar las vidas perdidas en la Operación Ten-Gō.

En octubre de 1974 Leiji Matsumoto creó una nueva serie de televisión, Space Battleship Yamato, sobre la reconstrucción del acorazado como una nave espacial y su misión interestelar para salvar a la Tierra. La serie fue un gran éxito y generó cinco películas y otras dos series. En ellas, los japoneses de la posguerra trataban de redefinir el propósito de sus vidas, y el Yamato devino en símbolo de heroísmo y su deseo de recuperar el sentido de masculinidad tras la derrota de su país en la guerra. Llevada a los Estados Unidos como Star Blazers, las series de dibujos se hicieron populares y crearon una base para la animación en el mercado del entretenimiento en Norteamérica. El tema de Space Battleship Yamato fue repetido en Silent Service, un manga y anime popular que explora cuestiones como las armas nucleares y las relaciones Japón-Estados Unidos. La tripulación de la trama principal, un súper submarino de propulsión nuclear, se amotina y renombra su nave Yamato, en alusión al acorazado de la Segunda Guerra Mundial y los ideales que simbolizó.

También en 2005 Toei estrenó la película Yamato, de 143 minutos de duración y basada en un libro de Jun Henmi, para conmemorar el 60.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Tamiya lanzó una edición especial de modelos a escala del acorazado en conjunción con el estreno de la película. Basada en un libro del mismo nombre, el filme es una historia sobre los marineros a bordo del condenado acorazado y los conceptos del honor y el deber. El largometraje fue exhibido en más de 290 salas de cine de Japón y fue un éxito comercial.










Impresionante vista desde proa de un acorazado de la clase YAMATO, se destacan en la imagen las moles de las torres de artillería de 18 pulgadas, cada una pesaba más que cualquier destructor de la época  sobre ellas se observa una de las dos triples de 150 mm. obtenidas de los cruceros clase Mogami, en donde se las reemplazo por torres dobles de 8 pulgadas al ser convertidos estos en cruceros pesados, estas torres eran muy poco protegidas en comparación a todo lo otro que portaban estos acorazados. Es sumamente notable lo ondulada que es la cubierta de proa a popa, vean como el nivel de esta desciende desde proa hacia la primer torre y luego se eleva notablemente.




















El emperador Hiro Hito con la oficialidad en el Musashi.









En 2005, se abrió el Museo Yamato cerca del antiguo emplazamiento de los Astilleros Navales de Kure. A pesar de tener la intención de educar sobre la historia marítima de Japón en la primera parte de la era Shōwa,60 el museo presta especial atención al barco que le da nombre, pues el acorazado es el tema común en varias de sus exposiciones, entre las que se incluye una sección dedicada a las series animadas de Matsumoto. La pieza central del museo, que ocupa una gran sección de su primera planta, es una enorme réplica 1:10 de 26,3 m de largo del Yamato.





























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