jueves, 12 de enero de 2017

Bloody Omaha. La puerta del infierno


A las 5 de la mañana, un ametrallador alemán empezó a disparar sobre jóvenes americanos en la playa. Nueve horas y 12.000 cartuchos más tarde, seguía disparando. 
“No hubo gloria en las playas ese día, solo mucha sangre, gritos y buenos chicos muriendo”. (Heinrich Severloh, ametrallador del búnker WN62. Playa de Omaha. 6 de junio de 1944). 

Los soldados estadounidenses de la 1 División de Infantería le apodaron La Bestia de Omaha, después de que su MG-42 acabara con un millar de ellos.

Con los invasores en el horizonte, un joven alemán de la División 352 llamado Hein Severloh amartilleaba su MG-42 del búnker WN62, con el dedo en el gatillo, esperando sin temor a los norteamericanos.

Manejando la ametralladora de izquierda a derecha barrió infinitamente su sector de balas, dejando un reguero de sangre y cuerpos sobre la arena y tiñendo la orilla de rojo. Su arma se recalentó tanto que quemaba la hierba, “pero seguían viniendo, ola tras ola de cada lancha de desembarco que arribaba a la orilla”.

“Recuerdo el primero en morir. El hombre emergió del mar, estaba buscando un sitio donde guarecerse”. La Bestia cogió su rifle Kar-98 y le apuntó a la cabeza, al cuadrado del centro de su casco. “Ví su casco rodar y supe que había muerto. ¿Qué podía hacer?. Eran ellos o yo. Eso fue todo lo que pensé”.

“Eramos unos 30. Todos teníamos un único pensamiento. ¿Saldríamos vivos de aquí?”. Severloh no quería estar en Francia, ni en la guerra. Pero obedecía las ordenes de su teniente de abrir fuego en el momento que asomaran las rodillas por encima del agua. Hasta ese fatídico día, la campiña normanda había sido como unas vacaciones para Severloh, veterano del Frente Oriental.

Gastó 12.000 balas, sin pánico ni odio, solo cumpliendo su deber. Al principio los cuerpos estaban a 500 metros, luego a 400, finalmente a 150 metros. Había sangre, gritos, muertos y gente desplomándose. La pleamar traía más cuerpos a la costa.

Las pequeñas pausas eran aprovechadas para refrigerar la ametralladora. “Era consciente de que algunos camaradas se habían largado, pero sentía los ojos de mi teniente puestos en mi y me quedé en mi puesto”.

Severloh fue capturado esa noche en el pueblo de Coleville-Sur-Mer. No contó quien era pues no habrían mostrado piedad. Alrededor de 2.300 americanos murieron en Bloody Omaha. Se estima que un millar fueron abatidos por Severloh y el resto por los otros 29 hombres que vigilaban el búnker 62 del Muro Atlántico. Un tributo en sangre pagado por la infantería al haberse ido a pique los tanques en el Canal. 

El WN62 fue uno de los últimos y posiblemente, el último, punto de resistencia alemana sobre la playa de Omaha. Severloh disparó un mínimo de 12.000 balas con la MG 42, ademas de unas 400 balas con dos carabinas Mauser Kar 98k mientras esperaba el enfriamiento de los barriles de la ametralladora. 

Los cálculos sobre las bajas causadas por Severloh durante estas nueve horas varian grandemente, pero aún los más conservadores le atribuyen más de 1000 bajas aliadas, incluyendo cientos de muertos. Otros cálculos, menos plausibles, le atribuyen haber matado hasta 2000 soldados americanos. Estas acciones le ganaron el sobrenombre de "La Bestia de Omaha". 

Franz Göckel (1925-2005), en junio 1944 tenía 18 años

Gockel era ametrallador del 726 regimiento de Infantería de la 716 División de Infantería en la playa de Omaha.

El WN62 estaba en la frontera entre las secciones Easy Red and Green Fox, cerca de Colleville-sur-Mer.

El WN62 era el más grande de Omaha, y tenía capacidad para 35 hombres.

Entre los soldados que había con Gockel, estaban allí:
_Incluyendole a él: 21 soldados de la 3. Kompanie 726 Regt. 716 ID
_Otros 7 soldados correspondientes al GR916, de la 352, entre ellos Hans Heinrich Warnecke Severloh, el otro superviviente alemán que también fue ametrallador, y al que se le asocia gran cantidad de bajas americanas.
La alarma se inició alrededor de las 6 de la mañana, con la marea baja.

Estuvo combatiendo con altibajos todo ese momento, operando su ametralladora mg42, y soportando el bombardeo naval y aéreo.

A las 8 de la mañana su ametralladora sufre un fallo mecánico, y tuvo que empuñar su pistola.

Se mantuvo en la posición hasta las 12 del mediodía (ayudando a sus compañeros, en la defensa, etc.), hasta que vino un comandante llamado Siegfried, que ordenó a Franz que fuera a buscarle “algo para comer” al búnker que estaba 100 metros más atrás de la playa.

Franz se arrastró hasta el búnker con la ayuda del fuego de cobertura que hacían dos compañeros desde el interior.
En el búnker pudo descansar y comer con ellos, intentó volver al WN62 y corrió hasta una posición antitanque intermedia, pero comprobó que ya había sido capturado por los americanos.

Al volver al búnker con los otros dos compañeros con los que había comido, recibió un disparo en la mano izquierda, era alrededor de las 14:00. Le ordenaron irse de la playa y consiguió ser evacuado a un hospital en París, a partir de aquí poco se sabe de su periodo de servicio, tan solo que sobrevivió a la guerra.

Franz reconoció las tumbas del comandante y 30 compañeros conocidos suyos en el cementerio después de la guerra, y afirmó que de no haber sido por haber ido a por esa comida, no habría podido vivir para contarlo. “Quería luchar y sobrevivir, quería volver a casa con mis 6 hermanos y hermanas”

Franz Gockel, volvió a su antigua profesión y completó su formación como techador en 1950, obteniendo diversos títulos y premios relacionados con este trabajo.



Volvió a Normandía en 1958, donde los habitantes lo recibieron calurosamente, incluido el alcalde de Coleville. Llegó incluso a recibir invitaciones de veteranos de EEUU con los que llegó a tener amistad.

Estuvo unas 50 veces en Normandía y 8 en EEUU

El 6 de junio solía volver a Normandía todos los años.

Franz Gockel fue nominado por sus esfuerzos comunitarios en Colleville a ciudadano de honor. También recibió la Orden al Mérito por sus esfuerzos para promover la comprensión y reconciliación internacional.

Murió a los 79 años en 2005, a consecuencia de la diabetes que sufría.

















































































Bibliografía:


Heinrich Severloh: WN 62 - Erinnerungen an Omaha Beach Normandie, 6. Juni 1944, Hek Creativ Verlag, 2006, ISBN 3-932922-11-5

Hitlers Krieg Spiegel Spezial No.2/2005 pgs. 156-157
La puerta del infierno - playa de Omaha el 6 de junio de 1944. Hirle, Estrasburgo 2004, ISBN 2-914729-24-3 .



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