sábado, 31 de diciembre de 2016

Die Wacht am Rhein (Guardia del Rin). La Batalla de las Ardenas

Aquel sábado de diciembre lúgubre y gris de hace tantos años, la plana mayor aliada se relajaba, ociosa, mientras su mundo se venía abajo. En los campos nevados del frente, a lo largo de la frontera del oeste de Alemania, los millones de soldados británicos, franceses, canadienses y estadounidenses que dirigían aquellos altos oficiales estaban luchando y muriendo. Pero la plana mayor se concedía un poco de esparcimiento. Después de todo, ¡era sábado!.

Aquel sombrío diciembre de la última Navidad de la guerra, los alemanes asestaron un demoledor golpe en la guerra de los servicios de inteligencia. Nunca habían conseguido nada parecido, ni lo volverían a hacer. Pillaron en plena siesta a la plana mayor aliada, que después tuvo que esforzarse frenéticamente por restaurar su reputación. La inteligencia aliada no descubrió y no entendió bien, en su mayor parte, el secreto que tan bien guardado los alemanes tenían.

La plana mayor aliada trató de decir que ya habían previsto el ataque en las Ardenas, que no les habían engañado en absoluto, que habían asumido aquel "riesgo calculado", por mucho que los soldados que tuvieron que pagar la "factura del carnicero" no vieron aquellos cálculos por ninguna parte. Es innegable que el enemigo pilló totalmente desprevenidos a los generales aliados. Fue la mayor sorpresa que la Wehrmacht infligió a los complacientes aliados angloamericanos durante toda la campaña europea.

Eran exactamente las 5.30 de la mañana de la mañana del 16 de diciembre de 1944. De pronto, hasta el último rincón del Frente Fantasma estalló en llamas, aquella obscena tormenta artificial hacía añicos la quietud matinal, la infantería salió rugiendo de los bosques vestida de blanco, y centenares de tanques comenzaron a avanzar como monstruos siniestros en busca de sus presas.
Por fin había comenzado la gran ofensiva. Atónitos y horrorizados, los soldados de infantería estadounidense miraron al frente desde sus maltrechas posiciones con una expresión de terror en el rostro.

¡Y entonces llegaron! Las primeras figuras fantasmagóricas avanzaron bajo capas blancas de camuflaje con un paso lento y ominoso, en hileras de a veinte. A su espalda comenzaron a surgir del bosque los primeros tanques, despedazando los abetos como si fueran cerillas y rociando de nieve a los soldados que se apelotonaban sobre su blindaje. Pero los Krauts... los Krauts estaban atacando ...¡a miles!









































































































































































Bibliografía:


Georg Scherer, Franz Lipperheide (Hrsg.): Die Wacht am Rhein, das deutsche Volks- und Soldatenlied des Jahres 1870. Mit Portraits, Facsimiles, Musikbeilagen, Uebersetzungen etc. Zum Besten der Carl Wilhelm’s-Dotation und der deutschen Invalidenstiftung herausgegeben. Lipperheide, Berlin 1871 (urn:nbn:de:bvb:12-bsb10991222-0).
Walter Moßmann, Peter Schleuning: Die Wacht am Rhein. In: dies.: Alte und neue politische Lieder. Entstehung und Gebrauch, Texte und Noten. Rowohlt, Reinbek 1978, S. 17–80.
Hans Jürgen Hansen: Heil Dir im Siegerkranz – Die Hymnen der Deutschen, Gerhard-Stalling-Verlag, Oldenburg/Hamburg 1978.

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